Egipto, en su nuevo papel de activista dentro de la diplomacia internacional, trata de convencer a Irán para que le retire su apoyo incondicional al presidente de Siria, Bashar Assad, con el objetivo de que termine la sangrienta guerra civil en esa nación, a cambio de que se mitigue el aislamiento regional de Teherán en un momento en que arrecian las presiones sobre su polémico programa nuclear.

La oferta representa el eje de la estrategia diplomática del nuevo presidente islamista de Egipto, quien espera conformar con Irán un llamado "Cuarteto Islámico", al que pertenecerían también Turquía y Arabia Saudí, que simpatizan con los rebeldes en Siria. Con Irán, uno de los principales aliados de Siria en la región, el grupo podría tener éxito en puntos en los que otras iniciativas han fracasado, de acuerdo con la estrategia de El Cairo.

El grupo constituye la primera iniciativa de gran envergadura para involucrar a Irán en la resolución de la crisis. Sin embargo, sus argumentos difícilmente convencerían al gobierno iraní.

La influencia de Teherán en Medio Oriente se encuentra vinculada estrechamente a su alianza con Assad, cuya caída representaría un duro golpe para la política exterior iraní.

Los propios miembros del grupo tienen divisiones entre sí. Arabia Saudí, la potencia suní, junto con otras naciones del Golfo Pérsico, se ha opuesto firmemente a cualquier expansión iraní, y se resistiría a que termine el aislamiento de Teherán.

El presidente egipcio Mohamed Morsi presentó la oferta el mes pasado, cuando se reunió con el líder iraní Mahmud Ahmadinejad en Teherán, dijeron funcionarios cercanos a la presidencia de Egipto. La visita de Morsi a Irán, para asistir a la cumbre del Movimiento de los No Alineados, formado por 120 naciones, fue la primera de un presidente egipcio desde la Revolución Islámica de 1979 en la nación persa.

A raíz de aquel hecho, se rompieron las relaciones diplomáticas entre Egipto e Irán.

Morsi ofreció un paquete de incentivos para que Teherán deje de apoyar a Assad, de acuerdo con los funcionarios.

El Cairo accedería a restablecer las relaciones diplomáticas plenas, un premio significativo para Irán, dado que Egipto es el país árabe más poblado y una potencia regional. Morsi mediaría también para mejorar las relaciones entre Teherán y las naciones conservadoras del Golfo Pérsico, que durante mucho tiempo han visto con recelo a Irán, predominantemente chií, y cuyos temores sobre ese país se han acentuado a raíz del programa nuclear.

Asimismo, Morsi ofreció una "salida segura" para Assad, su familia y sus principales colaboradores.

Los funcionarios hablaron a condición de permanecer anónimos para discutir los términos de la oferta. No dieron un cronograma para la propuesta ni explicaron cuál fue la respuesta de Ahmadinejad.

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El periodista de la AP, Bradley Klapper, contribuyó a este despacho desde Washington.