España gravará las plusvalías financieras que generen las operaciones bursátiles realizadas en un plazo inferior o igual a un año en un intento por contener las operaciones especulativas en el mercado, reveló el martes el presidente del gobierno Mariano Rajoy.

Rajoy anticipó la medida en una entrevista televisiva el lunes por la noche, pero ofreció más detalles en una rueda de prensa tras entrevistarse en Madrid con su homólogo finlandés, Jyrki Katainen.

"No tiene sentido que el impuesto sea el mismo cuando se venden acciones media hora después de haberlas comprado", dijo Rajoy.

La reforma, que se aprobará en los próximos presupuestos generales del Estado que se presentarán el 27 de septiembre, mantendrá el tipo impositivo para las inversiones de capital de más antigüedad, que pagan a Hacienda al menos un 21%.

Para las plusvalías generadas a corto plazo, se tributará un mínimo de 24,75% del beneficio y un máximo de 52% en función de la renta del beneficiado en dichas operaciones.

Rajoy también mencionó la creación de un impuesto "verde" o tasa de protección medioambiental, pero precisó que los detalles no se conocerán hasta finales de mes.

En cuanto a la posibilidad de que España solicite un rescate a la Unión Europea, Rajoy insistió en que tomará una decisión cuando conozca las condiciones. El Banco Central Europeo anunció la semana pasada un plan de compra masiva de bonos soberanos que permitiría a España rebajar los altísimos costos de financiación que paga actualmente en los mercados por las dudas que genera la solvencia de su economía, que afronta su segunda recesión en tres años y soporta un desempleo de casi 25%.

La ayuda está sujeta a una estricta condicionalidad en contención del gasto y reducción del déficit que todavía no se conoce y que Rajoy aclaró que debe analizar con detenimiento.

Precisamente Finlandia, también miembro del euro, es uno de los países más reticentes a la hora de aprobar rescates como los que ya están en marcha para Grecia, Irlanda y Portugal. Recientemente exigió garantías especiales a España para dar luz verde al préstamo de hasta 125.000 millones de dólares para sanear el sector bancario español.

Katainen señaló en Madrid que Europa debe trabajar para fortalecer el euro y evitar más rescates y defendió la política de austeridad y recortes del gobierno de Rajoy. Aunque no quiso hablar sobre condiciones ante un eventual rescate de España, aseguró que la línea a seguir es la reducción del déficit y la competitividad.

"Lo esencial es que un país se comprometa a poner en orden su propia economía", aseguró Kataninen. "Y esas condiciones (del rescate) se dirigen a reducir el déficit, pero sobre todo a poner en marcha reformas estructurales para mejorar la competitividad", agregó.

Desde el anuncio del Banco Central Europeo la tasa de interés del bono español a 10 años ha caído casi 100 puntos básicos en el mercado secundario, situándose por primera vez en cuatro meses por debajo de 6%, aunque todavía en un territorio peligroso.

No obstante, algunos analistas estiman que la indefinición de Rajoy sobre si acudirá o no al rescate podría revertir ese periodo de aparente tregua en los mercados.

"Los costes de financiación han caído considerablemente desde el anuncio del BCE (Banco Central Europeo) y parece que España siente menos presión de la que sentía hace sólo una semana", admitió Michael Hewson, analista de CMC Markets. "Es importante que los políticos no conviertan lo que parece una victoria en una derrota", añadió.