El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, indicó hoy que quiere que sindicatos y patronal negocien una reforma laboral que mejore la competitividad, pero señaló que si no hay acuerdo serán el Gobierno y el Parlamento los que la definirán antes de que termine 2012.

"Antes de fin de año habrá medidas para mejorar la competitividad de nuestro país", subrayó Ayrault en una entrevista a la emisora de radio "Europe 1".

El objetivo de la concertación que ha pedido a patronal y sindicatos es que "hay que encontrar un compromiso que respete a la vez el derecho de los asalariados (...) y tenga en cuenta un cierto número de realidades económicas".

Recordó que ya había dicho en su discurso de política general a comienzos de julio que hay que buscar "más flexibilidad a condición de que haya más seguridad para los asalariados".

El primer ministro justificó el ajuste de 30.000 millones de euros el próximo año anunciado por el presidente francés, François Hollande, el pasado domingo para cumplir el objetivo de reducir el déficit público al 3 % del Producto Interior Bruto (PIB) en 2012.

"Hay que hacerlo porque no queremos depender de los mercados financieros (...). No quiero que Francia pierda su soberanía", remachó.

"Todo el mundo hará un esfuerzo, pero basado en la justicia", indicó antes de desgranar que el gasto presupuestario se reducirá en 10.000 millones de euros, a lo que se unirán subidas de impuestos de 10.000 millones para las empresas y de otros 10.000 millones para los ciudadanos.

Hizo hincapié en que "la reforma fiscal que hemos preparado es justa" y que uno de sus principios es que los ingresos de capital pagarán tanto como los de trabajo.