España no aceptará determinadas condiciones en caso de pedir a Europa el rescate financiero, dijo el lunes el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien dejó entrever que podría pasar un mes antes de tomar una decisión definitiva.

En su primera entrevista televisiva desde que asumiera la presidencia en diciembre, Rajoy aseguró que debe analizar las condiciones que exige el nuevo programa de ayuda financiera del Banco Central Europeo (BCE) antes de decidir si es o no conveniente y necesario para España pedir el rescate para aliviar la grave crisis económica que atraviesa el país.

En ese sentido, precisó que quiere esperar algunas decisiones que serán tomadas durante el Consejo Europeo previsto para los próximos 18 y 19 octubre, dando a entender que no se pronunciará antes de esa fecha.

"El BCE ha abierto una ventanilla, ha dado un paso importante y nos corresponde a nosotros tomar una decisión", dijo Rajoy en la pública Radio Televisión Española (RTVE). "Estamos estudiando la situación, vamos a ver si nos conviene o no nos conviene, si es necesario o no es necesario, pero yo haré siempre lo que crea que es bueno para los intereses generales del conjunto de los españoles".

El gobernador del BCE, el italiano Mario Draghi, anunció la semana pasada un plan de compra masiva de bonos soberanos que permitiría a España rebajar los altísimos costes de financiación que paga actualmente en los mercados por las dudas que genera la solvencia de su economía, que afronta su segunda recesión en tres años y soporta un desempleo de casi el 25%.

La ayuda está sujeta a una estricta condicionalidad en contención del gasto y reducción del déficit que todavía no se conoce y que Rajoy aclaró que debe analizar con detenimiento. Desde las palabras de Draghi el jueves, la tasa de interés del bono español a 10 años ha caído casi 100 puntos básicos en el mercado secundario, situándose por primera vez en cuatro meses por debajo del 6%, aunque todavía en un territorio peligroso.

La mayoría de analistas entiende que este balón de oxígeno permitirá a España negociar las condiciones menos dañinas posibles para un rescate similar al de Grecia, Irlanda y Portugal, que se interpreta como inevitable.

El mandatario español se mostró confiado en que sus socios europeos serán "razonables" con las condiciones en caso de que España solicite esa ayuda y citó como ejemplo el préstamo de hasta 125.000 millones de dólares que ya concedió Europa al país ibérico para sanear su problemático sector bancario. No obstante, aseguró que no aceptará tutelas en políticas concretas.

Rajoy no mencionó cuáles serían esas líneas rojas, pero sí aclaró que quiere proteger el sistema de pensiones para los jubilados.

"No podría aceptar que nos dijeran las políticas concretas en las que hay que reducir y en las que no hay que reducir", afirmó.

Durante casi una hora, Rajoy fue cuestionado por cinco periodistas de los diarios más representativos del país, que preguntaron una y otra vez al presidente sobre el rescate y la dura política de austeridad, aumentos de impuestos y recortes en que se ha embarcado su gobierno.

Rajoy dijo entender el malestar social que se ha creado en el país, pero aseguró que no le ha tenido más remedio que tomar decisiones incómodas que no figuraban en el programa electoral con el que el conservador Partido Popular arrasó al socialismo en las elecciones de noviembre de 2011.

En ese sentido, reiteró que el gran objetivo de su gobierno es crecer y crear empleo y que la prioridad absoluta para completar esa tarea es reducir el déficit público, actualmente en el 8,9% del Producto Interno Bruto. España se comprometió con Europa a rebajarlo al 4,5% del PIB en 2013.

"Hemos subido los impuestos a todo el mundo y hemos bajado muchas partidas presupuestarias... Sería absurdo pretender que la gente estuviera contenta con estas medidas", admitió. "Este es un periodo transitorio, complicado, duro, desagradable, en el que mucha gente no entiende lo que hace el gobierno".

"Pero lo que se está haciendo es fundamental para salir de la situación en la que estamos viviendo en estos momentos", agregó.

Rajoy dijo que no subirá los impuestos directos en 2013, pero sí anunció modificaciones en algunas tasas ecológicas y los impuestos a plusvalías que no detalló. Además, aseguró que si la recuperación económica lo permite su intención es bajar los impuestos que aumentó, proceso que espera realizar antes del final de la legislatura dentro de tres años.