Perú combatió a Sendero Luminoso con una estrategia militar y olvidó enfrentar esta organización en el campo de la política, donde se mantiene "muy activa" tras haber abandonado la lucha armada, advirtió hoy el general de la Policía Nacional del Perú (PNP), Guillermo Bonilla.

Este comandante fue integrante del operativo policial que capturó a gran parte del comité central de Sendero Luminoso, entre ellos a su líder Abimael Guzmán.

De ello habló hoy en una mesa redonda titulada "A 20 años de la captura del siglo. La herencia de Abimael Guzmán", organizada por el vigésimo aniversario de su detención, que se cumple el 12 de septiembre.

También participaron el fundador del Instituto de Defensa Legal (IDL), Ernesto de la Jara, el politólogo Carlos Tapia, la antropóloga María Eugenia Ulfe, y el director de investigación del diario La República, Edmundo Cruz.

En este encuentro organizado por IDL y el diario La República se debatió la vigencia y al apoyo actual al "pensamiento Gonzalo", que ideó Abimael Guzmán basado en el marxismo-leninismo-maoísmo para crear una revolución popular en Perú a partir de la lucha armada al Estado.

Guzmán fue capturado el 12 de septiembre de 1992 en una casa de Lima y fue condenado a cadena perpetua por liderar la organización cuyo objetivo de instaurar el maoísmo en Perú originó un conflicto interno en el que murieron casi 70.000 personas, según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR).

Desde la prisión Guzmán llegó a un acuerdo de paz para abandonar la lucha armada, lo que no aceptaron cabecillas de su organización que hoy siguen armados, pero Bonilla explicó que la actividad política "siempre se ha mantenido activa para la captación de masas".

Así explicó la aparición en los últimos años de sectores próximos a Sendero Luminoso que defienden la amnistía para los condenados de ambos bandos durante el conflicto, como el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), que pretende integrarse en la vida política del país.

"Han mantenido una estrategia de guerra política que a veces no hemos reparado porque al Estado siempre le ha costado definir su estrategia", apuntó.

Para Bonilla "la amnistía es otra de sus estratagemas para llegar al poder" ya que defendió que Sendero "siempre ha engañado y mentido", lo que en su opinión "ha sido uno de sus puntos fuertes para crecer".

El comandante admitió que le preocupan más los que hablan de amnistía que el grupo armado que opera en los Valles de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), encabezado por antiguos miembros de Sendero Luminoso ahora aliados con el narcotráfico.

"Los partidos políticos jamás se reunieron para abordar una estrategia política e integral que enfrente a Sendero, y no podemos volver a caer en el error de que la policía y las fuerzas del orden se encarguen de ello", reiteró.

Así Carlos Tapia criticó "la actitud totalmente defensiva" del Estado y, a su juicio, frente a los grupos pro senderistas no armados "lo equivocado es pensar en prohibirles que hablen o pinten la pared".

"Si Sendero Luminoso ha hecho todo lo que ha podido es porque el Estado peruano ha actuado vergonzosamente", dijo Tapia, quien recordó que Guzmán "se creía sucesor de Mao pero su doctrina fracasó en ser un 'ismo', puesto que el pensamiento Gonzalo no pasó a 'Gonzalismo'".

Según la antrópologa María Eugenia Ulfe, los grupos próximos a Sendero deberán abandonar el pensamiento Gonzalo, "que implica la lucha armada inexorablemente", si pretenden ingresar en la vida política peruana.

Ulfe señaló que el apoyo actual es activo, con "muchos jóvenes", lo que "no es improvisado", sino que responde a la comunidad política que se conserva con dirigentes como Elena Yparaguirre, enamorada de Guzmán y también en prisión, quienes "afirman que no han cambiado un ápice de su pensamiento".