El descontento laboral en Sudáfrica se extendió el lunes, con un paro no autorizado de más de 10.000 mineros que paralizaron las operaciones en un tajo aurífero, mientras que en la tercera mina de platino del mundo se presentaron muy pocos trabajadores a faenar, en la cuarta semana de paros y violencia en reclamo de mejoras salariales.

La empresa Gold Fields International dijo que la huelga comenzó el domingo por la noche y que la gerencia se reunió el lunes con los trabajadores en la parte occidental de su mina KDC, quienes exigen el cese de los representantes sindicales del Gremio Nacional de Mineros y un salario mensual mínimo de 12.500 rands (1.560 dólares). Unos 12.000 mineros en la parte oriental de la mina KDC realizaron un paro no autorizado de una semana, para exigir el cese de los representantes sindicales, que concluyó el 3 de septiembre.

En una segunda mina de platino, Implats, más de 15.000 mineros exigen un aumento salarial del 10% aunque siguen trabajando, dijo el vocero Johan Therond.

La mina de platino Lonmin PLC dijo que solamente el 6% de sus 28.000 empleados acudió a trabajar el lunes por la mañana en su tajo en Marikana, al noroeste de Johannesburgo. Los conductores de autobuses la empresa recorrieron las calles en busca de trabajadores pero regresaron vacíos a la mina.

En Marikana, centenares de huelguistas descendieron por las galerías de la mina Lonmin armados de lanzas y garrotes. Caminaron unos 10 kilómetros (6 millas) hasta la entrada de la mina vigilados por policías armados, algunos de ellos en vehículos blindados.

Al aproximarse los huelguistas, la Policía y los empleados de seguridad de la mina escoltaron a varios de ellos y fueron retirados varios explosivos del lugar.

Los manifestantes persiguieron a un minero, que logró escapar y fue rescatado por la Policía. Los huelguistas amenazaron con matar a todo minero o gerente que no respete sus exigencias de que cesen todas las actividades laborales hasta que la gerencia de Lonmin acceda a una paga mensual neta de 12.500 rand (1.560 euros), el doble de lo que ganan ahora.

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Faul contribuyó desde Johannesburgo