Más de una docena de agentes estadounidenses y mexicanos realizaron el lunes una reconstrucción detallada del incidente del 24 de agosto en un poblado al sur de la ciudad de México, en el que agentes federales dispararon contra una camioneta de la embajada de Estados Unidos e hirieron a dos agentes de la CIA.

El gobierno de México ha declarado que la agresión fue un accidente, mientras que Estados Unidos, en su único comunicado oficial al respectó, lo categorizó como una "emboscada", sin detallar por parte de quién.

Peritos de la Procuraduría General de la República y del gobierno de Estados unidos bloquearon el acceso a la comunidad Fierro del Toro a unos kilómetros de la carretera que conecta a México con la ciudad turística de Cuernavaca. En el pueblo, los investigadores recorrieron metro a metro calles y brechas de terracería por donde pasó el vehículo diplomático y entrevistaron a habitantes del lugar.

Según autoridades mexicanas fue en aquel punto donde la camioneta de la embajada viajaba rumbo a instalaciones navales para llevar a cabo un entrenamiento cuando se encontraron con vehículos donde viajaban policías federales armados. El conductor del vehículo diplomático maniobró para salir del camino y regresar a la carretera principal, pero algunos tripulantes del vehículo abrieron fuego en su contra. Ningún gobierno ha esclarecido si tanto la camioneta diplomática como los policías federales se identificaron entre sí.

Altos funcionarios mexicanos han dicho que el ataque a tiros contra el vehículo donde también viajaba un capitán de la Armada mexicana fue un accidente y no un acto deliberado. La Secretaría de Marina y la policía federal han enfatizado que los 12 policías que se encuentran detenidos en conexión a la balacera estaban investigando un secuestro.

Sin embargo, la única declaración que ha emitido Estados Unidos en torno a la agresión fue horas después de la balacera cuando la embajada de aquel país en México describió el ataque como una "emboscada por un grupo de individuos", un término que implica que los agresores esperaban a los agentes y al capitán de la marina.