El movimiento británico de los prerrafaelitas, que revolucionó formal y estilísticamente el mundo del arte en la era victoriana con su enfoque, centra una completa exposición en la Tate Britain de Londres, donde podrá visitarse desde pasado mañana hasta el 13 de enero próximo.

Conocidos por sus retratos de bellas mujeres de largas cabelleras, a menudo pelirrojas, y sus paisajes ultranaturalistas, los prerrafaelitas son percibidos ahora como "aburridos" e incluso convencionales, pero en realidad "fueron un movimiento radical que hizo tambalearse los pilares del mundo del arte".

Así lo afirma uno de los comisarios de la exposición, Jason Rosenfeld, profesor de Historia del Arte en el Marymount Manhattan College de Nueva York, que hoy presentó ante la prensa una muestra que abrirá el miércoles para el gran público.

Desde su fundación en 1848 como una sociedad secreta, los prerrafaelitas, encabezados por John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti, William Holman Hunt y, en el periodo tardío, Edward Burne-Jones, se propusieron poner fin al formalismo imperante en el mundo del arte en pro de un realismo menos idealizado.

Su nombre se debe a que rechazaban la idea dominante en las academias del momento de que el renacentista Rafael representaba el culmen artístico, y preferían en cambio mirar a épocas anteriores en busca de mayor autenticidad.

Los prerrafaelitas, que en sus comienzos escandalizaron a la sociedad victoriana, incorporaron una paleta de vivos colores, temas con tensión sexual y mujeres con la melena suelta, y trataron también asuntos sociales, como la emigración a Australia en "The last of England" ("Adiós a Inglaterra", 1852-1855), de Ford Madox Brown.

Una de las características de este grupo artístico, en el que se incluían poetas y otros intelectuales, es que fueron los primeros que, cuando el tema lo requería, pintaron a gran escala al aire libre.

Ejemplos de esta práctica, aplicada después por los impresionistas, son "The Scapegoat" ("La cabra suelta" 1854-1855), pintado por Hunt en el escenario bíblico original del mar Muerto, o la famosa "Ophelia" (1851-1852), cuyo frondoso fondo vegetal Millais plasmó fuera del estudio.

El influyente artista inglés -cuya estatua, paleta en mano, preside la entrada de la Tate- utilizó una modelo dentro de una bañera llena de agua para evocar la imagen de la Ofelia de Hamlet ahogándose en un arroyo.

La modelo no fue otra que Elizabeth Siddall, una de las principales musas de los prerrafaelitas y cuya piel blanca y larga cabellera rojiza se han convertido en símbolo de belleza entre los británicos.

Según Rosenfeld, los prerrafaelitas fueron además "el primer movimiento de vanguardia del mundo en usar una variedad de medios", lo que se refleja en esta exposición, que reúne trabajos en pintura, escultura, tapices, muebles o vitrales, ilustrando los diversos intereses de los fundadores.

Uno de los miembros del grupo, William Morris, llegó a crear, junto a Burne-Jones y Rossetti, una empresa de diseño que elaboró desde mobiliario hasta papel pintado, y que influyó enormemente en la decoración de las iglesias y las casas británicas hasta principios del siglo XX.

En su última fase, parte del grupo, en especial Burne-Jones, tendió hacia el simbolismo, con representaciones idealizadas del pasado que contrastaban con el creciente materialismo de la sociedad victoriana.

Cuando cierre sus puertas en Londres, el 13 de enero, la exposición "Prerrafaelitas: la vanguardia victoriana", que reúne un total de 180 obras, se trasladará a Washington, Moscú y Tokio, a donde se prevé que llegue en la primavera de 2014