Japón recortó hoy a la mitad el crecimiento del producto interior bruto (PIB) entre abril y junio, hasta el 0,7 %, por la incertidumbre en Europa y la desaceleración global, lo que debilita sus exportaciones e incrementa la fortaleza de su divisa.

El indicador revisado hoy a la baja supone un retroceso importante respecto al dato preliminar emitido el 13 de agosto, cuando la tercera economía mundial situó su crecimiento en un 1,4 % interanual.

La drástica rebaja del PIB, que el Ejecutivo achaca en parte a una ralentización del gasto de capital de las empresas, se encuentra además muy lejos de las previsiones de los analistas locales, que en agosto apuntaban a un crecimiento de entre el 2,2 y el 2,5 %.

El Gobierno también revisó a la baja la expansión trimestral y la situó en el 0,2 %, en lugar del 0,3 % inicial.

La mayoría de los analistas coinciden en que el crecimiento moderado de la economía japonesa está impulsado en buena parte por el incremento del gasto público que supone la reconstrucción de las zonas arrasadas por el devastador tsunami de 2011

Así, la inversión pública fue uno de los pocos datos dentro del PIB que el Gobierno revisó hoy al alza, al situarlo una décima por encima de lo anunciado en agosto, hasta el 1,8 %.

A pesar de la reconstrucción, el consumo interno de Japón, que representa cerca del 60 % de la economía, siguió mostrando debilidad con un crecimiento entre abril y junio de apenas el 0,1 %.

La crisis de deuda en Europa y la ralentización del crecimiento en China y Estados Unidos, principales destinos de las exportaciones niponas, ha disminuido también el ritmo comercial de Japón e incrementado la fortaleza de su divisa, considerada una moneda refugio en momentos de incertidumbre económica.

La caída de las ventas a China, su primer socio comercial, y Europa, el tercero, se ha convertido en un quebradero de cabeza más para Japón, donde los analistas cada vez confían menos en que estos mercados se recuperen durante la segunda mitad de año para salvar sus maltrechas exportaciones.

Hasta ahora, en los seis primeros meses del año, de enero a junio, las exportaciones de Japón a China han caído un 8,6 %, mientras que las destinadas a la UE han descendido el 9 %.

En este escenario tiene especial protagonismo el yen, que mantiene desde hace meses una persistente fortaleza respecto al euro y el dólar, lo que reduce la competitividad de los exportadores nipones, que sustentan cerca del 40 % del PIB del archipiélago.

La fragilidad de la recuperación nipona en este contexto la confirma también el dato publicado hoy de su balanza por cuenta corriente, uno de los indicadores comerciales más amplios, que retrocedió en julio un 40,6 % a ritmo anual.

La balanza se contrajo por decimoséptimo mes consecutivo hasta 625.400 millones de yenes (unos 6.240 millones de euros), tras ver cómo las exportaciones caían un 7,4 % con respecto al mismo mes de 2011.

Además, las importaciones mantuvieron su aumento y se ampliaron un 1,9 %, por la mayor compra de recursos energéticos tras la detención paulatina de la mayoría de las centrales nucleares, como resultado del la crisis nuclear desatada en Fukushima en marzo de 2011.

Japón, un país con una desorbitada deuda pública de más del doble de su PIB, mantiene desde octubre de 2010 los tipos de interés a corto plazo en el bajísimo nivel de entre el 0,0 y el 0,1 % para apuntalar la recuperación económica.

El Banco de Japón (BOJ) estima que la economía crecerá un 2,2 % en 2012 y un 1,7 % en 2013, aunque su gobernador, Masaaki Shirakawa, ha advertido de que "llevará largo tiempo" resolver la crisis en Europa y no habrá más remedio que convivir, por ahora, con los riesgos inherentes a este problema.

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Javier Picazo Feliú