Un ex funcionario policial mexicano que trabajó de cerca con autoridades estadounidenses en investigaciones contra la delincuencia organizada fue condenado a más de ocho años de cárcel por ayudar a un cártel del narcotráfico.

Jesús Quiñónez fue condenado el lunes en una corte federal en San Diego. Pidió perdón por sus acciones, y aseguró que lo que comenzó como una relación bien intencionada con un informante lo llevó a cometer errores.

El otrora enlace internacional, de 41 años de edad, podría haber sido condenado a cadena perpetua.

Como parte de un acuerdo, los fiscales recomendaron sólo ocho años y un mes de cárcel.

Quiñónez admitió que estuvo de acuerdo en ayudar al traslado de 13 millones de dólares a México para lo que quedaba del cártel de los hermanos Arellano Félix, que operaba desde Tijuana.

Quiñónez era el enlace internacional para el procurador general de Baja California Rommel Moreno, y sirvió como su contacto principal con las agencias federales, estatales y locales del orden en Estados Unidos, en un área que incluye las ciudades fronterizas de Tijuana y Mexicali. Se declaró culpable en mayo, semanas antes del inicio programado de su juicio.

Como parte del acuerdo con la fiscalía, Quiñónez admitió haber ayudado a contrabandear los 13 millones de dólares hacia México para un grupo encabezado por Fernando Sánchez Arellano, sobrino de los hermanos Arellano Félix. El cártel Arellano Félix fue en algún momento uno de los más poderosos en el mundo, pero su poder empezó a debilitarse en 2002 cuando sus líderes comenzaron a ser detenidos o muertos.

El caso fue vergonzoso para Moreno, quien asumió el puesto a finales de 2007 cuando Tijuana estaba en medio de una cruda batalla entre Sánchez Arellano y una pandilla rival, que horrorizó a residentes con cadáveres colgados de puentes, tiroteos en pleno día y cuerpos decapitados por toda la ciudad. Esas truculentas muestras de violencia prácticamente han desaparecido de Tijuana desde que el Cártel de Sinaloa extendió su control en los últimos años.

Quiñónez ha estado detenido desde su arresto en San Diego en julio de 2010, menos de un mes después de haber asistido a una fiesta por el Día de la Independencia de Estados Unidos en la casa del cónsul general estadounidense en Tijuana.