El fugitivo vicepresidente de Iraq, el suní Tariq al-Hashemi, declaró el lunes su "absoluta inocencia" y rechazó el juicio por terrorismo que le sentenció a muerte bajo cargos de que planeó el asesinato de rivales, diciendo que el proceso fue una farsa política.

Al-Hashemi, que escapó de Irak después que el gobierno presentase cargos en su contra, dio que el juicio era ilegítimo y acusó al primer ministro Nuri al-Maliki, un chiíta y viejo rival del vicepresidente, de orquestarlo como parte de una vendetta.

"Lo rechazo totalmente y jamás reconoceré" el veredicto, le dijo al-Hashemi a reporteros en Ankara, la capital de Turquía. "Considero el veredicto una medalla en mi pecho".

"La sentencia a muerte es el precio que debo pagar por mi lealtad a mi país y a mi pueblo", añadió. "Yo reitero que soy inocente, y estoy preparado para enfrentar un sistema judicial justo y no uno corrupto que está bajo la influencia de al-Maliki".

Al-Hashemi escapó a Turquía luego que el gobierno de mayoría chiíta en Irak emitiese cargos de terrorismo en su contra en diciembre, el día que los soldados estadounidenses se retirasen del país. Recibiría un nuevo juicio si acepta regresar a Bagdad, pero al-Hashemi se ha negado, diciendo que nunca recibirá una audiencia justa en un tribunal aquí.

El caso desató una crisis en el gobierno y alimentó resentimiento de suníes y curdos contra al-Maliki, a quien críticos acusan de tratar de monopolizar el poder.

El domingo, la corte de lo criminal en Bagdad declaró culpables a al-Hashemi y su yerno Ahmed Qahtan de organizar los asesinatos de un funcionario chiíta de seguridad y un abogado que se había negado a ayudar a aliados del vicepresidente en casos de terrorismo.

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El redactor de la Associated Press Chris Torchia contribuyó en Estambul a este reportaje.