El primer ministro de Somalia y candidato a la Presidencia, Abdiweli Mohamed Ali, aseguró que el país africano, en guerra desde 1991, "necesita un Plan Marshall" de ayuda a la reconstrucción, como el que Estados Unidos desplegó en Europa tras la II Guerra Mundial.

En una entrevista a comienzos de agosto con corresponsales extranjeros en Mogadiscio, Ali indicó que, "para que Somalia se ponga en pie", necesita "ayuda internacional".

Aunque, históricamente, la intervención extranjera ha perjudicado más de lo que ha beneficiado a Somalia, el primer ministro apostó por una solución como la que tuvo la Europa de la posguerra: "Creo que (el Plan Marshall) fue el único caso de ayuda exterior en el mundo que ha tenido éxito".

No obstante, Ali, doctor en Economía y profesor universitario de esta disciplina, matizó que, puestos a elegir, su país prefiere "la inversión extranjera a la ayuda extranjera".

La charla tuvo lugar en una espaciosa sala, en la que, al entrar, los periodistas encontraron a Ali -rodeado de los que considera "sus" ministros, y que, por ende, forman parte de "su" Gobierno- viéndose a sí mismo en televisión dando un discurso.

En el momento de la entrevista, Somalia se encontraba sumida en un proceso político para zanjar una transición iniciada en 2004, y las tropas de la Unión Africana y el Ejército somalí parecen arrinconar cada vez más al grupo radical islámico Al Shabab, unos méritos que el "premier" no duda en atribuirse.

"Mi Gobierno se presenta (a la elección presidencial, prevista para mañana domingo) con nuestro trabajo en el último año como aval. Los somalíes están ahora mejor que ayer, que anteayer, y que hace un año", aseguró Ali, sin asomo de modestia.

"Desde que me nombraron primer ministro -en junio de 2011-, el país ha tomado una trayectoria nueva. Estamos ante una encrucijada y vamos a tomar el camino correcto. Estamos ganando la guerra contra el extremismo", manifestó

"Al Shabab sólo está ya en algunas zonas. La lucha (contra los fundamentalistas) se prolongará durante unos meses, pero han perdido el corazón del pueblo somalí", respondió el primer ministro, a oscuras, pues la luz se había ido en el edificio en ese momento.

"Este es mi Gobierno y estos son mis ministros -dijo el mandatario, mientras señalaba a los miembros del Gabinete sentados a su alrededor-. Sacar al país del proceso de transición es un trabajo maravilloso. Hay que crear confianza para el pueblo somalí, para que el Gobierno sea legítimo".

"Es fácil destruir, pero es muy difícil reconstruir. Necesitamos crear instituciones, falta un marco institucional. El cambio de líderes da igual: Italia tuvo 50 gobiernos en 50 años, pero el país funcionaba porque las instituciones básicas estaban ahí", agregó el también exministro para Planificación y Cooperación Internacional.

Según Ali, estas estructuras servirían, por ejemplo, para lidiar con la piratería en un escenario de post-conflicto: "Hay que perseguir a los criminales. Pero, al mismo tiempo, debemos crear una alternativa de vida para esos chicos que escogieron esa actividad porque no tenían trabajo".

"Somalia es un país rico en recursos naturales, pero la población es pobre porque no hay capital humano y hay que crearlo -explicó el primer ministro-. Hay que reconstruir las infraestructuras y aprovechar nuestros recursos: pesca, ganado y agricultura".

Para llevar a cabo su plan, Ali se presenta a la elección presidencial (a la que concurren otros 24 candidatos) con una hoja de ruta.

"En primer lugar, debemos liberar el país y estabilizarlo. Después, construir un contexto político para la reconciliación entre los somalíes, y, por último, crear instituciones básicas y un sistema para guiar al país económica, política y socialmente", apuntó.

De 47 años, casado y con cuatro hijos, Ali emigró a EEUU a principios de la década de 1990 (cuando la guerra comenzaba en su país), por lo que cuenta también con la nacionalidad estadounidense.

"Veinte años de violencia e inestabilidad han hecho que Somalia sea visto como una nación de hambrunas, piratas, señores de la guerra y extremismo. Pero Somalia es diferente: es un país brillante, muy rico en recursos naturales. Un país de gente valiente y honesta", resumió.

Y suspiró: "Tenemos que volver a ser el país que fuimos, el país que deberíamos haber sido siempre".

La entrevista concluyó con una sesión de fotos de los miembros del Gobierno presentes en la sala.

En ese momento, el jefe de prensa se acercó a un fotógrafo japonés antes de que éste se marchara y le pidió, de parte del "premier", que le envara una imagen concreta de las que acaba de tomar: en la que Ali posa un paso por delante de "sus" ministros.