Soledad Villamil regresa al cine tras "El secreto de sus ojos" con "Todos tenemos un plan", una dura historia junto a Viggo Mortensen, un cambio de registro en una trayectoria de la que se siente feliz. "El resultado tiene que ver con mi vocación, y con mi destino", afirma en una entrevista con Efe.

Porque Villamil es una artista de varias vocaciones y, tras el cine, ya tiene otro proyecto en su faceta de cantante. En octubre presenta en Buenos Aires su tercer álbum, "Canción de viaje".

"Me siento muy bien de cómo ha ido mi vida, muy feliz. Siento que todo ha ocurrido, por un lado, de una manera buscada, porque el resultado tiene que ver con mi vocación, y con mi destino, para lo que fui hecha, que tiene que ver con la interpretación y la transmisión de emociones".

"Pero, por otro -añade con una gran sonrisa-, también siento que la vida me ha dado por demás".

La actriz y cantante visitó esta semana Madrid para promocionar, junto a Viggo Mortensen, su nuevo largometraje tras "El secreto de sus ojos" (2009), un thriller desgarrado e inquietante que coproducen precisamente los responsables de la oscarizada cinta, Tornasol, Haddock, Castafiore y Telefe.

"En esta profesión, una vez que se termina de estudiar, uno sigue encontrando maestros", dice Villamil respecto de su compañero Viggo Mortensen, que interpreta a dos hermanos gemelos, Pedro y Agustín.

La actriz, admirada protagonista de obras como "El mismo amor, la misma lluvia" y "No sos vos, soy yo", encara en el noveno largometraje de su carrera el personaje de Claudia, la mujer de Agustín.

"Todos tenemos un plan" cuenta cómo este hermano que vive en la ciudad y es un médico de prestigio en Buenos Aires, asume la personalidad de Pedro, su gemelo que no salió del Delta del Tigre donde transcurrió la infancia de ambos, un hombre violento, solitario, casi siempre ilegal y rodeado de malas compañías.

Claudia, explica Villamil, "es la coherencia de la esposa que no entra en la locura de la suplantación de la identidad".

Para la actriz ha sido "muy interesante poder contar todo ese tránsito, cómo esa mujer que tiene su vida planeada, que quiere ser madre y busca la fuerza para ir hacia adelante, de pronto se encuentra con la pared que es este hombre, su marido, que no quiere ir al lado de ella".

"De ese positivismo y de ese entusiasmo que tiene el personaje en el comienzo pasamos a esa enorme desilusión, el mundo que se cae abajo, y luego el descubrimiento", resume.

Para Villamil, cambiar de identidad "siempre tiene detrás el miedo, el miedo que genera muchas veces encontrarse con uno mismo, porque mirar para adentro muchas veces puede ser un abismo".

Nacida en La Plata, Buenos Aires, hace 43 años, la actriz no tiene ese problema: puede ser una (actriz) y otra (cantante) tantas veces quiera.

"La vocación musical está en mi más lejana infancia", explica la actriz, que, aunque estudió música en su niñez y toca varios instrumentos, a los quince años optó por la interpretación.

"Esto -aclara- tiene que ver con hacerle lugar a otro modo de expresión, que para mi es muy importante, y que va de la mano de la canción. Por suerte le pude hacer un lugar".

"Canción de viaje", según críticos argentinos, muestra una Villamil "cada vez más lúcida y lograda y con un estilo cada vez más sólido, fuerte y contundente".

"Estoy entusiasmada, más que nada porque me permite abrir el abanico expresivo, comunicarme de otra manera", indica la artista que no descarta volver a España con este nuevo disco.

Villamil ya presentó sus anteriores trabajos "Canta" (2007) y "Morir de amor" (2009) en el Teatro Español de Madrid el pasado Festival de Otoño.

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Por Alicia G. Arribas