El descontento de los franceses con la acción del presidente, François Hollande, crece según dos nuevos sondeos publicados hoy, horas antes de una esperada entrevista en televisión del jefe del Estado.

El 48 % de los franceses, según la encuesta del "Journal du dimanche", estiman que Hollande cumple con las promesas que hizo durante la campaña electoral que le llevó el pasado mayo al cargo, una caída sensible frente al 57 % que lo pensaban en agosto.

No obstante, el sondeo también agrega que el 78 % de los consultados aceptaría que el presidente cambiara algunos de sus objetivos declarados antes de llegar al cargo debido a la gravedad de la crisis económica.

El otro sondeo, publicado por el instituto demoscópico BVA, indica que el 59 % de los franceses consultados están "mayoritariamente descontentos" con la acción del presidente Hollande.

Además, en esa encuesta se observa que son un 57 % de los sondeados los que opinan que el nuevo Gobierno francés no reparte de manera equitativa las cargas que suponen las medidas ya anunciadas para combatir las consecuencias de la crisis económica.

Estos sondeos se unen a otros publicados durante las últimas semanas en los que se aprecia una caída de la popularidad de Hollande, que esta noche comparece por primera vez a las 20 horas (18.00 GMT) en una entrevista en televisión desde la que ofreció el pasado 14 de julio.

Desde la llegada de Hollande al poder las noticias sobre el impacto de la crisis económica en el país han sido constantes, entre ellas la que tiene que ver con el aumento del desempleo, que ya supera al 10 % de la población activa.

Se espera que el presidente, entre otros asuntos, explique cuáles son sus prioridades en materia fiscal, tanto de eventuales nuevas subidas de impuestos para cumplir con los objetivos de recorte del déficit comprometidos por París dentro de la Unión Europea como sobre el tratamiento de las grandes fortunas.

La promesa electoral de imponer un tipo impositivo del 75 % a las rentas superiores al millón de euros es uno de los aspectos más polémicos, tanto por las informaciones periodísticas que indican que el Gobierno plantea limitar su alcance como por alguna reacción del empresariado.

Destaca sobre todo el anuncio hecho el sábado por el presidente del grupo de empresas del lujo LVMH, Bernard Arnault, de solicitar la nacionalidad belga al tiempo que mantiene la francesa, una decisión que el empresario dijo no impedirá que su residencia fiscal siga estando en Francia.

Los opositores a la medida sobre las grandes fortunas alegan que la promesa de Hollande corre el riesgo de hacer que huya de Francia dinero que puede ser necesario para estimular el crecimiento económico justamente en un período de crisis.

El empresario Arnault, cuya proximidad al anterior jefe del Estado, el conservador Nicolas Sarkozy, es conocida, ya protagonizó en el pasado un "exilio" en Estados Unidos, con la victoria del socialismo en Francia en 1981.