Funcionarios venezolanos y periodistas que investigaban reportes de una posible masacre en una remota aldea indígena amazónica encontraron personas cocinando plátanos alrededor de una hoguera comunal tranquilamente, y ninguna señal de alguna matanza.

Los indígenas yanomamis en la aldea de Irotatheri hablaron con periodistas mediante un guía que tradujo sus historias en las que niegan que haya habido violencia. El gobierno transportó periodistas mediante helicópteros el viernes a la comunidad luego de que hubo reportes de muertes en la comunidad perpetradas por algún grupo indígena.

Los pobladores vieron con aparente estupor mientras los helicópteros pasaban sobre sus chozas y aterrizaban en un claro cercano. Las mujeres en el poblado se colgaban a sus bebes y la gente de todas las edades tenía los labios hinchados por las hojas de tabaco que se meten a la boca y las tienen ahí sin masticar durante todo el día.

Los líderes de la Organización Horonami Yanomami dieron a conocer un comunicado a finales del mes pasado en el que decían que las personas cercanas a la aldea habían visitado Irotatheri y reportaron una masacre de proporciones desconocidas a principios de julio.

En Irotatheri viven alrededor de 40 personas, un pequeño grupo de chozas que según funcionarios están a 19 kilómetros (12 millas) de la frontera con Brasil.

Los yanomami son uno de los grupos indígenas aislados más grandes en el Amazonas, con una población calculada en unas 30.000 personas esparcidas en ambos lados de la frontera entre Brasil y Venezuela.