El ex vicepresidente Humberto de la Calle, principal negociador oficial en los venideros diálogos de paz con la guerrilla, pidió frenar el desbordado optimismo por alcanzar soluciones mágicas que acaben con el conflicto armado colombiano, mientras en Roma el Papa Benedicto XVI expresó el domingo su esperanza de que a los negociadores los guíe la voluntad del perdón y la reconciliación.

En su tradicional aparición dominical ante peregrinos en su residencia de verano, el Papa dijo que se había conocido del diálogo entre gobierno y rebeldes para "intentar poner fin al conflicto que, por décadas, aflige a ese amado país".

"Espero que cuantos tomen parte de esa iniciativa se dejen guiar por la voluntad de perdón y reconciliación, en la sincera búsqueda del bien común", dijo Benedicto XVI.

Las negociaciones del gobierno y las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) comenzarán en octubre en Oslo, Noruega, según han dicho las partes.

Bajo el título "Con esta me despido", de la Calle dijo en su columna dominical del diario El Espectador que debido a su nuevo rol como jefe oficial en los diálogos debía apartarse de ese espacio para mantener la obligatoria discreción que exigen las negociaciones.

Además "por lo pronto lo ideal en este momento es frenar el optimismo desbordado. Se entiende que tras casi 50 años de conflicto, la esperanza prolifera a veces sin medida", dijo el negociador.

Expresó, sin embargo, que "es recomendable mantener la templanza, controlar el desbordado apetito hacia una solución mágica y fomentar cierta dosis de escepticismo". Señaló que la moderación y el escepticismo son "una sana coraza contra la volatilidad de la opinión pública, en especial cuando nuevos episodios de violencia pueden hacer presencia en el inmediato futuro".

De la Calle es el jefe y uno de los cinco miembros de la delegación de negociadores del gobierno del presidente Juan Manuel Santos en la mesa de diálogos con las FARC.

Entre los negociadores oficiales figuran dos altos oficiales en retiro, el ex director de la Policía Nacional general Oscar Naranjo y ex el comandante de las fuerzas militares, el general Jorge Enrique Mora.

Tal designación fue cuestionada en la jornada por el expresidente Alvaro Uribe (2002-2010), uno de los mayores críticos a dialogar con las FARC, por considerar que pone en pie de igualdad a los uniformados con los rebeldes.

"Las Fuerzas Armadas cumplen la función Constitucional de protección de la ciudadanía. Sentarlos a negociar ha permitido que las FARC diga que están de igual a igual como legítimos antagonistas", dijo Uribe en un mensaje divulgado en su página de internet.

El ex mandatario dijo además que la designación envía un confuso mensaje a los militares y policías porque "no sabrán si proteger sus vidas y las de los ciudadanos o hacerse al margen del peligro y concentrarse en la expectativa de la negociación adelantada por sus ex comandantes".

El presidente Santos ha dicho que el nombramiento de los dos generales, conocidos porque dieron duros golpes a las FARC y al narcotráfico, obedece a que la paz "se hace entre los que están peleando, entre enemigos, no entre amigos".

Las FARC han designado también a por lo menos dos de sus negociadores a las discusiones que dicen comenzarán el 8 de octubre.

Las partes firmaron en agosto, tras seis meses de conversaciones reservadas en La Habana un acuerdo marco de diálogos y que incluye cinco puntos, desde el narcotráfico hasta los derechos de las víctimas del conflicto, pero no la declaración de un cese de fuego mientras se negocia ese temario. Después de la firma del acuerdo marco, miembros de las FARC dijeron en La Habana que propondrán en la mesa ese cese de hostilidades bilateral, lo cual ha sido rechazado por el gobierno de Santos.

El gobierno de Santos ha dicho que no quiere cometer errores de pasadas negociaciones, en una referencia a que las FARC fueron acusadas de usar una zona desmilitarizada para negociar, a fines de los años 90 y hasta el 2002, como su retaguardia y espacio para fortalecer su muscular armado.