El secretario general del Partido Socialista luso (PS), Antonio Seguro, advirtió hoy al Gobierno de que "no puede pactar" nuevas medidas de austeridad y que éstas van a tener "consecuencias" en la votación de los presupuestos de 2013.

El líder de los socialistas no aclaró si su formación política votará en contra de los próximos presupuestos del Estado o si se abstendrá, pero aseguró que su partido -que no es imprescindible para aprobarlos- "no puede pactar" ni será "cómplice de políticas erróneas".

"Cuando el primer ministro opta por las medidas, no puede ignorar lo que el PS ha dicho y las consecuencias que tendrá en la votación del Presupuesto del Estado de 2013", afirmó en un discurso ante simpatizantes en su primera reacción pública al paquete de medidas avanzado el viernes por el primer ministro Passos Coelho.

Los nuevos ajustes del Gobierno anunciados el viernes incluyen un aumento de la contribución salarial de los trabajadores a la Seguridad Social, del 11 al 18 por ciento, y una disminución de la cotización de las empresas, del 23,75 al 18 por ciento.

Seguro criticó estas medidas por considerarlas una forma de austeridad "cueste lo que cueste", "económicamente ineficaces" e "insensibles" con la sociedad, y pidió una vez más un cambio de rumbo al Gobierno.

Además, aseguró que Passos Coelho está "aislado en la defensa ideológica" de unas políticas que "ni el mismo BCE (Banco Central Europeo) se atreve a defender".

La advertencia del líder socialista sobre los presupuestos no es una amenaza para su aprobación ya que el partido del Gobierno, el Socialdemócrata (PSD), cuenta con mayoría absoluta gracias al apoyo parlamentario de los democratacristianos del CDS-PP.

El PS, derrotado en las elecciones de mayo del año pasado, estaba en el poder cuando Portugal se vio obligado, un mes antes de los comicios, a pedir el rescate financiero internacional y fue quien negoció sus condiciones.

Aunque los actuales dirigentes del partido han rechazado las políticas de austeridad de los conservadores por considerarlas excesivas, no han renegado por ahora de los compromisos generales establecidos en el programa de asistencia a Portugal.

El anuncio del viernes sobre las nuevas medidas de austeridad se realizó mientras una misión de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisa en Portugal el cumplimiento de las políticas de ahorro fiscal y las reformas pactadas a cambio del rescate, de 78.000 millones de euros.

Los últimos datos sobre la economía lusa muestran que en el país aumenta la recesión, con una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,3 % durante el segundo trimestre de este año, respecto al período homólogo de 2011.

Además, Lisboa tiene complicado reducir el déficit público hasta el 4,5 por ciento este año, como le exigen la UE y el FMI, sobre todo después de conocerse una caída del 3,5 % en los ingresos fiscales pese a la fuerte subida de impuestos aplicada por el Ejecutivo de Pedro Passos Coelho.