El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Ali Akbar Salehi, acusó hoy a Canadá de haber intentado boicotear la reciente Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MPNA) celebrada en Teherán, en una comparecencia ante el Parlamento iraní.

La acusación se produce dos días después de que Canadá anunciara el cierre de su Embajada en Teherán, la expulsión de los diplomáticos iraníes de su territorio y la suspensión de las relaciones diplomáticas bilaterales.

Según Salehi, el ministro canadiense de Exteriores, John Baird, envío antes de la cumbre una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para pedirle que no viajara a Teherán para asistir a la reunión, en la que el máximo responsable de Naciones Unidas estuvo presente.

Ban criticó en la cumbre la política nuclear y de Derechos Humanos de Irán y la postura del régimen islámico en contra de la existencia del Estado de Israel y sobre el Holocausto judío.

Además, el responsable de la diplomacia iraní señaló que, según informaciones recopiladas por su Departamento, el Gobierno canadiense se puso en contacto con representantes de algunos países para pedirles que no participaran en la cumbre de los No Alineados, a la asistieron la casi totalidad de los 120 Estados miembros.

Varios legisladores iraníes, entre ellos el presidente de la Cámara, Ali Lariyani, y los jefes de algunas comisiones parlamentarias, han apuntado que la suspensión de las relaciones por parte de Canadá pretendería "desviar la atención del éxito de la Cumbre", celebrada el 30 y 31 de agosto en Teherán.

En un comunicado difundido hoy, el Ministerio de Exteriores iraní ha calificado de "injustificada" y "precipitada" la medida adoptada por los canadienses y considera "imaginarias" las razones aludidas por Ottawa para suspender las relaciones con Teherán.

La nota califica de "extremista" la política del primer ministro conservador canadiense, Stephen Harper, e indica que da "un respaldo ciego al régimen racista" de Israel, por lo que Teherán considera que se convierte en una "fuente de amenaza para la paz y seguridad internacionales".

También señala el escrito que, pese a los esfuerzos del Gobierno de Harper para intentar evitar la cumbre del MPNA en Teherán, "figuras internacionales ignoraron totalmente sus peticiones".

El escrito dice que Teherán, pese al cierre de su Embajada en Ottawa, hará todo lo posible para seguir ofreciendo servicios consulares a sus ciudadanos residentes en Canadá, donde hay una amplia comunidad iraní.

La Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní estudiará hoy la suspensión de relaciones por Canadá y, según el portavoz de este comité, Husein Naqavi Huseini, dará una "firme respuesta".

Ayer, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Ramin Mehmanparast, calificó de racista al Gobierno de Canadá y afirmó que actúa al dictado de Israel y el Reino Unido.

Hoy, Mehmanparast criticó y calificó de "irresponsables" y de "seria violación de la reglas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)" la petición del ministro británico de Exteriores, William Hague, de que la Unión Europea refuerce sus sanciones a Irán para que frene su programa nuclear.

El pasado viernes, Ottawa anunció el cierre de su Embajada en Teherán e informó de que sus diplomáticos ya habían abandonado Irán, al tiempo que expulsaba a los representantes iraníes de su territorio y suspendía las relaciones entre los dos países.

En una nota de su ministro de Exteriores, John Baird, el ejecutivo canadiense señaló que Irán "es la amenaza más significativa para la paz y la seguridad mundial hoy en día" por su programa nuclear, la supuesta asistencia militar al Gobierno sirio y su actitud contraria a la existencia de Israel.

Baird acusó también a Irán de ser "uno de los peores infractores del mundo en materia de Derechos Humanos" y de dar "refugio y apoyo material a grupos terroristas", además de mostrar "un desprecio flagrante de la Convención de Viena y su garantía de protección para el personal diplomático".