La reunión entre los jefes de misión de la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) y el ministro de Finanzas griego, Yannis Sturnaras, concluyó tras dos horas y media, y fue calificada como productiva por los representantes de las instituciones internacionales.

"Fue una buena reunión", afirmó Poul Thomsen, representante del FMI, a lo que Klaus Masuch, del Banco Central Europeo, agregó que el equipo "trabaja día y noche" para acordar con el gobierno griego las nuevas medidas de ahorro por valor de al menos 11.600 millones de euros que exigen los socios europeos para desembolsar un nuevo tramo de ayuda financiera a Grecia.

Sin embargo, según fuentes del ministerio griego de Finanzas, citadas por los medios locales, la troika puede haber manifestado ciertas reservas al plan de medidas de austeridad presentado por el gobierno que dirige el conservador Andonis Samarás.

"La troika muestra reservas sobre algunos aspectos de las medidas de recortes que no entienden bien y quieren que seamos más precisos", dijo una fuente ministerial al diario "Naftemporiki".

La fuente reconoció que existe la posibilidad de que los representantes de las instituciones internacionales veten el nuevo plan de recortes si no están satisfechos con las medidas.

La cadena estatal griega NET precisó más estas reservas y aseguró que lo que la troika no acepta es que se reemplacen las reducciones de salario a diversas profesiones públicas por otras medidas de ahorro equivalentes, algo que habían propuesto los socios de Samarás en el gobierno de coalición.

Consultado por Efe, un portavoz del Ministerio de Finanzas se negó a confirmar este punto.

Samarás, quien se reúne hoy con sus socios del Gobierno para cerrar el paquete de austeridad, se entrevistará mañana, lunes, con los jefes de misión de la troika y el martes partirá hacia Fráncfort para reunirse con el presidente del BCE, Mario Draghi.