Policías antimotines dispersaron con gases lacrimógenos y chorros de agua a un centenar de encapuchados que levantaron barricadas y prendieron fuego a propaganda política durante una marcha de familiares de las más de 3.000 víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet.

Los enfrentamientos se desataron luego que más de 5.000 personas caminaron tranquilamente unas 20 cuadras desde el centro de la ciudad hasta el Cementerio General en la zona norte, donde se encuentra el Memorial a los Detenidos Desaparecidos durante la dictadura de Pinochet (1973-1990).

No hay cifras oficiales de detenidos ni heridos.

Un centenar de encapuchados se aprovechó de que decenas de familiares se encontraban rindiendo un homenaje a los pies del Memorial y levantaron barricadas, a la entrada del cementerio, con señales de tránsito, pedazos de quioscos callejeros y propaganda política y le prendieron fuego.

La policía antimotines reprimió a los encapuchados con gran cantidad de chorros de agua y gases lacrimógenos.

Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, dijo que la derecha que gobierna el país, encabezada por el presidente Sebastián Piñera, es "la misma derecha represiva de la dictadura".

Demandó al oficialismo "gobernar un país donde la gente los eligió, no para reprimir, no para invisibilizar el tema de los derechos humanos, sino que para terminar con la impunidad y avanzar en verdad y justicia".

Las víctimas de la dictadura bordean las 40.000 personas, de las cuales más de 3.000 fueron asesinadas. Unos 700 militares jubilados enfrentan juicios por las masivas violaciones a los derechos humanos, pero no más de 80 cumplen penas efectivas de cárcel.

El Poder Judicial aplica desde hace un par de años la media prescripción al dictar sus condenas, lo que significa que rebaja a la mitad las penas por el tiempo transcurrido, lo que implica que la mayoría de los militares no pone un pie en la cárcel.