Cuando uno piensa en un salvavidas, es probable que la imagen que le venga a la mente es la de un adolescente bronceado que se gana unos pesos en los meses de verano. Un aparato nuevo y relativamente barato puede cambiar todo eso.

Es EMILY, un salvavidas electrónico a control remoto. Tiene el aspecto de una boya, pero cuenta con una pequeña embarcación en la que hay un objeto flotante. Puede avanzar a 35 kilómetros (22 millas) por hora y llegar a una persona en apuros más rápidamente que un ser humano y sin riesgos.

Está siendo usado en algunas comunidades y ya hizo su primer rescate.

"En esta era de presupuestos cada vez más reducidos y disminución del personal, esto es algo que puede ser muy útil", expresó Joshua Williams, director del cuerpo de bomberos de Depoe Bay, en Oregón, que realizó el primer rescate con uno de esos aparatos el 15 de julio. "Demostró que sirve al salvar a un padre y su hijo. Es todo lo que necesitábamos para saber que es útil".

EMILY es la sigla de Emergency Integrated Lifesaving Lanyard (Cordón de Seguridad Integrado de Emergencia para Salvar Vidas). Mide casi un metro y medio (4 pies), pesa 11 kilos (25 libras) y cuesta unos 10.000 dólares. Es fabricado por Hydronalix, una firma de Green Valley, Arizona, fundada en el 2009.

Si alguien está en apuros, un salvavidas u otra persona puede colocar a EMILY en el agua y, con un control remoto, encaminarlo hacia ese lugar, incluso por aguas agitadas. En algunos sitios el aparato lleva una radio para que la persona necesitada de auxilio reciba instrucciones.

EMILY no puede acercar a las personas a la costa, pero puede mantenerla a flote hasta que llegue alguien. O incluso puede suministrar a la persona en apuros una soga para que la arrastren a la playa. En el condado de Los Angeles, en cuyas playas transcurría la serie televisiva "Baywatch", los salvavidas usan este aparato electrónico cuando hay corrientes de resaca que alejan al bañista de la costa.

EMILY no reemplaza a un salvavidas y requiere que haya alguien que maneje el aparato en tierra. Los salvavidas, por otra parte, tienen aptitudes que los aparatos electrónicos no pueden reproducir. EMILY tampoco puede ayudar a una persona que está inconsciente.

Louis Misto, del departamento de bomberos de Misquamicut, dijo que inicialmente se mostró escéptico pero pronto cambió de parecer.

"La mayoría de los rescates y accidentes se producen donde rompen las olas y EMILY va a ser una herramienta muy útil en ese sector", declaró.

Westerly compró dos EMILY este año a sugerencia de Barbara Stillman, la administradora de un hotel y quien dice que ha tenido que ayudar a bañistas en apuros varias veces cuando no había salvavidas a mano.

"Están tan asustados que te hunden", relató.

Stillman recibió entrenamiento para manejar un EMILY de ser necesario.

"Puedo salir corriendo, agarrar un EMILY, ponerle una soga, tirarlo al agua y luego traerlo de nuevo a la costa yo misma", afirmó.

Depoe Bay no tiene salvavidas. Sus 28 kilómetros (16 millas) de costa rocosa son vigilados por un pequeño grupo de bomberos voluntarios. El agua es fría, las corrientes fuertes y no todos los bomberos están capacitados para hacer rescates en el agua, dijo Williams.

En el episodio de julio, cuando llegaron los bomberos el padre estaba agotado tras rescatar a uno de sus hijos. Iba en busca de otro hijo que se alejaba de la playa en medio de los gritos de la madre del muchacho, contó el subjefe de bomberos Hank Walling. En situaciones como estas, tenían que llamar a un helicóptero de la Guardia Costera o encontrar un bombero con permiso para efectuar rescates a nado.

Esta vez enviaron a EMILY.

La noticia del exitoso rescate convenció a las comunidades que habían comprado el aparato de que no se equivocaron.

"Es una herramienta sorprendente", dijo Stillman. "Va a ser muy popular. Para mí vale lo que cuesta".