El excandidato mexicano Andrés Manuel López Obrador dará inicio mañana a su campaña de "desobediencia civil" en protesta por lo que llama fraude en los comicios del 1 de julio, iniciativa que puede dividir a la izquierda en torno al reconocimiento de Enrique Peña Nieto como presidente electo.

López Obrador anunció la campaña el 31 de julio, cuando el Tribunal Electoral de México validó la victoria de Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien el próximo 1 de diciembre asumirá la Presidencia del país.

"No puedo aceptar el fallo del Tribunal Electoral" porque "las elecciones no fueron ni limpias, ni libres, ni auténticas", aseguró el dirigente, quien sostuvo que no reconocerá "un poder ilegítimo surgido de la compra del voto y de otras violaciones graves a la Constitución y a las leyes".

El político anunció que la campaña "por la vía pacífica" se iniciará el 9 de septiembre con una concentración de sus seguidores en el Zócalo de Ciudad de México, el principal bastión de la izquierda en el país, para definir los pasos a seguir en la "defensa de los derechos individuales y sociales de los ciudadanos".

"Actuar de otra manera implicaría traicionar a millones de mexicanos que luchan contra la simulación, la farsa, y a favor de un cambio verdadero", agregó López Obrador, quien fue postulado por la alianza de izquierda Movimiento Progresista, encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

De acuerdo con el escrutinio oficial de votos de los comicios del 1 de julio, validado por el Tribunal Electoral, Peña Nieto obtuvo 38,2 % de los sufragios, por el 31,6 % de López Obrador.

A su vez, el presidente del PRD, Jesús Zambrano, dijo ayer en una conferencia de prensa al cabo de una "cumbre de la izquierda" en Ciudad de México que los participantes, entre ellos gobernadores y legisladores, refrendaron "una posición de respeto a la ley y el Estado de derecho", en alusión al fallo del Tribunal Electoral sobre el triunfo de Peña Nieto .

"Hay una sentencia inatacable del Tribunal y somos respetuosos del Estado de derecho", afirmó Zambrano.

Añadió que los gobernadores de su partido "tienen responsabilidades institucionales que asumir; tienen por supuesto que sentarse a buscar las mejores condiciones tanto en lo que le queda a este Gobierno del presidente Felipe Calderón como en lo que tiene que ver con el próximo Gobierno".

Ante la expectación por la convocatoria de López Obrador a la "desobediencia civil", consideró que el excandidato "no va a convocar movilizaciones y va a seguir desplegándose por vías pacíficas y de respeto a la ley, como ha hecho desde julio".

Asimismo, aseveró que el PRD respetará la postura que López Obrador exprese en la manifestación del domingo, sin decir si la apoyará o no.

"Dijimos que acompañaremos a Andrés Manuel en el llamado que ha hecho para el evento del próximo domingo; esperaremos a ver qué va a plantear y respetaremos lo que allí se emita", afirmó Zambrano.

Al preguntarle si ese respeto se mantendría si López Obrador llama a la formación de un nuevo partido político, respondió que si así fuera "estará en toda su libertad de hacerlo", pero insistió con evidente irritación en que hay que esperar a escuchar lo que diga para tomar una posición definitiva.

La prensa ha especulado en días recientes que el excandidato presidencial podría buscar la creación de un nuevo partido más apegado a sus posiciones con base en la organización civil Movimiento de Renovación Nacional (Morena), que el creó en 2011 para ampliar su plataforma de apoyo.

Al respecto, Jesús Ortega, expresidente del PRD, declaró en una rueda de prensa en Xalapa, capital del oriental estado de Veracruz, que ha llegado el momento en que el partido tenga una sola visión, un solo comportamiento, y se acaben las "tribus" al interior de la agrupación política.

Dijo que no sabe si este domingo López Obrador dejará las filas del PRD, pero añadió que si lo hace en el partido se acabará la "esquizofrenia política".