La entrega esta noche del Premio Formentor al escritor Juan Goytisolo, por toda su obra narrativa y ensayística, se convirtió en un homenaje y evocación del escritor mexicano Carlos Fuentes, fallecido el pasado mes de mayo, impulsor de este galardón y presidente de honor del jurado.

"Lo que debería ser celebración de una fiesta es, no puede ser otra cosa, que la evocación de una ausencia. Ausencia en el ámbito literario e intelectual, pero sobre todo física, y, por ello mismo, por la fuerza que nos impone, se trueca en presencia", explicó Juan Goytisolo nada más recibir este prestigioso premio, que se recuperó el año pasado gracias a Fuentes, al editor Basilio Baltasar y a las familias Buadas y Barceló, patrocinadoras del mismo, y en cuyos inicios también participó el propio Goytisolo.

Al acto de entrega del premio, dotado con 50.000 euros (64.000 dólares) y con una escultura de una piña en bronce, que también hoy recibió la viuda del escritor mexicano, Silvia Lemus, asistieron numerosos representantes de la vida cultural y social de Mallorca, así como el legendario periodista y escritor francés Jean Daniel, el escritor y diplomático español Javier Ridao o Camilo Cela Conde.

Además de los miembros del jurado, como los escritores Barbára Jacobs y Julián Ríos.

La laudatio al escritor ganador corrió a cargo del periodista, escritor y académico Juan Luis Cebrián, quien repasó la larga trayectoria vital y literario del autor de "Señas de identidad" y destacó su profunda admiración y amistad.

"Gracias a la recuperación de la oralidad, su peregrinaje artístico se vuelve más interrogativo que nunca", dijo Cebrián.

"Le imagino -continuó- como al protagonista del relato de Conrad, viajero al corazón de las tinieblas, en medio del firmamento abierto del lenguaje, investigando cuanto agujero negro se abre en el Universo, sumergiéndose en él, con la naturalidad y la imprudencia de quien ha renunciado a todo tipo de control sobre la belleza posible".

Pero Juan Goytisolo (Barcelona,1931) uno de los escritores más importantes en lengua española, crítico, comprometido y símbolo de "fortaleza, ejemplo e independencia de criterio", como dijo el jurado que falló el premio en marzo, tuvo dardos en su discurso para una actualidad que no le gusta y que es rehén, a su juicio, de la tiranía del mercado.

"'No calla quien calla, solamente calla el que no calla'. Las palabras de Ibn Arabi, aparentemente enigmáticas, dejan de serlo en cuanto las ponemos en nuestro actual contexto de impostura, conformismo y aturdimiento", dijo el autor.

"El griterío del universo mediático en el que día a día -continuó-, hora tras hora y al puro instante se nos informa de más y más cosas, pero se nos escamotea lo verdaderamente importante, no vale contrapuesto al sigilo del creador solitario, cuyo silencio es voz singular que perdura y no calla".

Un elogio de la creación para recordar "que el mundo no sería mundo sin el poder revulsivo de la literatura que lo vertebra", desde las crónicas de Indias, en lengua española a García Márquez, Fuentes, Vargas Llosa, Cortázar, Lezama Lima, Onetti, Cabrera Infante y un largo etcétera.