Musa Abu Marzuk, uno de los líderes en el exilio del movimiento islamista Hamás, cree que las protestas populares en Cisjordania estos últimos días son el comienzo de un nuevo alzamiento contra Israel o "intifada".

En una entrevista que publica hoy la agencia palestina Maan, Abu Marzuk sostiene que las manifestaciones que están teniendo lugar por razones económicas en varias ciudades de Cisjordania, donde gobierna el movimiento nacionalista Al Fatah, podrían extenderse a Gaza, controlada por Hamás desde 2007.

"No puedo descartar la posibilidad de que las protestas se extiendan a Gaza a pesar de que (este territorio) esté bajo bloqueo (israelí)", dice el número 2 de la Oficina Política de Hamás en el exilio y uno de sus líderes más influyentes.

"Todo el mundo, independientemente de sus ubicación geográfica, tiene el derecho a la rebelión si su dignidad es menoscabada", agrega al explicar que "el mayor daño a la dignidad humana es la ocupación por otro pueblo".

En los últimos días miles de palestinos han salido a las calles de Cisjordania para protestar el incremento de precios en la gasolina y otros productos básicos, así como un creciente de desempleo y la reducción de ayudas públicas.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abas, que el miércoles calificó las protestas de "Primavera palestina", dará hoy una rueda de prensa extraordinaria en Ramala en la que se espera que hable de las medidas que su gobierno introducirá para paliar la difícil situación de la población.

Pero Abu Marzuk lo que le recomienda es "una decisión valiente" sobre el derecho de los palestinos a la independencia "antes de que sea demasiado tarde" y las protestas de descontrolen.

"La ANP fue creada para convertirse en una entidad independiente, pero lo que ha ocurrido es lo contrario", señaló.

Abu Marzuk también expresó su temor de que "alguien pueda atentar contra Abás, como ocurrió con el fallecido Yaser Arafat, porque Israel lo ha calificado recientemente como innecesario".

Arafat, padre del nacionalismo palestino, murió en 2004 en un hospital de París y las razones de su muerte están siendo investigadas ahora por un tribunal de París con la cooperación de la ANP, a raíz de una petición en ese sentido de su esposa, Suha.

El número dos de Hamás también recomienda al primer ministro de la ANP, Salam Fayad, que atienda las necesidades de la población palestina mediante una desviación de fondos desde las fuerzas de seguridad.

"¿Por qué hay que gastar de forma extravagante en los servicios de seguridad que sólo protegen los asentamientos (judíos) y encarcelan a nuestros jóvenes?", se preguntó.

Y explicó el deterioro de la situación en Cisjordania en que cuando los israelíes hablan de paz se refieren a una paz económica pero Fayad a desarrollo económico.

"El principal problema de los palestinos no es económico. Están bajo ocupación y privados de soberanía y libertad. No pueden tomar decisiones económicas (..) sin intervención de la ocupación (Israel), de forma que el remedio está básicamente en cómo quitarse de encima esa ocupación", concluyó.