La estadística refleja una realidad ineludible: Juan Martín del Potro tiene un severo déficit cuando se trata de medirse con los tres primeros del mundo.

El argentino sólo ha ganado un partido de los últimos 10 que ha disputado contra los tres que conforman el pelotón de arriba en el tenis.

"Esa diferencia, sigue existiendo. Es la realidad", dijo Del Potro tras sucumbir 6-2, 7-6 (3), 6-4 el jueves ante Novak Djokovic, el número dos del ranking de la ATP. "Son mejores que yo".

La última derrota se dio en los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos, su tercer Grand Slam en el año en el que se despidió en esa instancia.

Roger Federer fue su verdugo en Australia y Francia, mientras que David Ferrer — el número cinco — le dejó fuera en los octavos de final de Wimbledon.

Han transcurrido tres años desde el momento cumbre del argentino, que fue la conquista del título del US Open de 2009, cuando primero superó a Rafael Nadal en semifinales y luego a Federer en la final.

En su momento fue algo inédito, ya que hasta entonces nadie había vencido a esos dos jugadores en una misma edición de un Grand Slam.

Pero no ha vuelto más a una final o una semifinal de las grandes citas.

Se perdió casi todo el 2010 tras operarse la muñeca derecha, impidiéndole hacer la defensa de su única corona de un major. Sus títulos recientes corresponden a torneos de segundo nivel en el circuito, como Estoril y Marsella.

Su solitaria victoria contra los "Top 3" se dio el mes pasado, cuando venció al serbio Djokovic por la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, convirtiéndose en el primer podio de un varón argentino en individuales.

La pregunta es necia. ¿Qué le falta para volver al nivel de 2009 y en condiciones de vencer a los de la élite?

"Estoy cerca, pero me falta. Aún hay que acortar la diferencia", dijo Del Potro. "Lo busco lo antes posible".

De su derrota ante Djokovic en Flushing Meadows se pudieron apreciar un par de aspectos que el argentino de 23 años precisa mejorar si pretende ir más allá de cuartos de final en las próximas ocasiones.

Como decía Brad Gilbert, el ex entrenador de Andre Agassi y ahora comentarista de televisión, Del Potro puede encomendarse a la potencia de su saque y su derecha para doblegar al resto del pelotón, aunque es evidente que esas armas no le alcanzan frente a los tres principales.

"Tiene que tomar más riesgos", dijo Gilbert.

Del Potro pecó de conservador ante Djokovic al enfrascarse en largos peloteos, un terreno en el que el serbio es pletórico.

Su revés de dos manos fue casi siempre cruzado, sin probar la variante del paralelo. Djokovic no se vio exigido, ni sorprendido. Claro está, vale advertir que Del Potro llegó al US Open acusando un dolor en la muñeca izquierda y eso puede afectar.

"Tengo que trabajar todos los días, y fuerte. No es fácil, pero lo quiero intentar y espero meterme pronto en ese grupo", señaló.

No tendrá mucho para descansar. En menos de una semana, Del Potro liderará el equipo de Argentina que recibirá en Buenos Aires a República Checa por una plaza en la final de la Copa Davis.