El campeón olímpico Aries Merritt fijó un récord mundial de 12.80 segundos en los 110 metros con vallas, para rebanarle siete centésimas a la marca antigua del cubano Dayron Robles.

El estadounidense realizó una carrera casi perfecta el viernes en la justa de Bruselas, en la que salió volando en la largada, no tocó una sola valla y cruzó la meta con los brazos extendidos hacia atrás para quebrar el récord que duró cuatro años.

Esta hazaña fue, por mucho, el momento cumbre de la última competencia de la Liga Diamante, opacando por complete la victoria de rutina del jamaicano Usain Bolt de 9.86 segundos en los 100 metros.

Merritt tenía los seis mejores tiempos del año y se había acercado a cinco centésimas de la marca de Robles, hasta que finalmente la rompió bajo condiciones favorables en Bruselas.

"Fue casi perfecto", señaló Merritt. "Simplemente todo salió bien".

Robles quedó impresionado por la marca de Merritt.

"El tiempo es bestial, ese tiempo es una locura", dijo Robles a la AP en La Habana. "Me impresiona mucho, porque uno trabaja tanto para ganar una centésima, y romperlo por tanto es impresionante".

"Merritt tuvo una temporada muy fuerte, muy buena, estuvo fuerte, pero no me parecía tan rápido ni tan técnico como para romper ese récord por tanto", agregó el campeón olímpico en 2008, y quien se retiró de la final en los Juegos de Londres por una lesión.

Por primera vez, Bolt pasó casi desapercibido. El tres veces campeón olímpico hizo una Carrera controlada luego de un arranque lento para ganar los 100 metros y llevarse el trofeo de diamante para el mejor atleta de la temporada.

"Quiero relajarme ahora", dijo Bolt.

Su compatriota, Yohan Blake, después hizo una fugaz Carrera de 200 metros para terminar en 19.54 segundos, sin haber sido presionado por nadie.

Merritt fue igualmente dominante. Ahora su único problema es llegar el sábado a casa, en Estados Unidos, para celebrar de manera adecuada su triunfo olímpico y récord mundial.

Luego de mejorar en 0.12 segundos su major tiempo, todo su cuerpo le dolía.

"Necesito atención", dijo, "para poder caminar al avión".

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Anne-Marie García colaboró con este despacho desde La Habana.