El príncipe Enrique de Inglaterra ha regresado a Afganistán como piloto de helicópteros de combate para luchar durante cuatro meses contra los talibanes, informó hoy un portavoz del Ministerio británico de Defensa.

El nieto de la reina Isabel II, que cumplirá 28 años la próxima semana, llegó anoche a Camp Bastion, el campamento en suelo afgano donde opera el mayor número de soldados británicos, en la provincia sureña de Helmand, tras volar desde el campo militar de Brize Norton, en el condado inglés de Oxfordshire.

Esa misma fuente indicó que el príncipe Enrique, tercero en la sucesión al trono británico, participará en misiones de combate contra los talibanes.

Se trata del primer miembro de la familia real británica que desempeña un papel activo en este tipo de misiones desde que lo hiciera su tío, el príncipe Andrés, en la guerra de las Malvinas.

El pasado 9 de febrero, el príncipe obtuvo el título de piloto del sofisticado helicóptero militar "Apache", tras 18 meses de rigurosa formación tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos.

Tras este periodo de adoctrinamiento militar, Enrique manifestó su deseo de volver a Afganistán para combatir contra los talibanes.

El Apache es uno de los modelos de helicópteros de ataque más sofisticados, pilotado por dos personas, con capacidad de operar tanto de día como de noche y armado con un cañón de calibre de 30 milímetros, misiles antitanque y cohetes.

En 2008 Enrique estuvo diez semanas como subteniente en Afganistán, pero tuvo que regresar con antelación tras filtrarse en el Reino Unido la noticia de su despliegue en ese país.

Un portavoz del palacio de St James señaló hoy que Carlos de Inglaterra, padre de Enrique, está "inmensamente orgulloso" de su hijo.

"Ha afrontado el despliegue con las mismas emociones que cualquier otro soldado y siente tanto orgullo como una sensación de anticipación pues desempeñará un trabajo para el que ha sido entrenado", dijo ese portavoz.

Al obtener el pasado febrero el título de piloto, el nieto de la soberana británica fue nombrado mejor tirador de su promoción, por lo que recibió como premio una bala de 30 milímetros de un cañón de un helicóptero "Apache".

Esa fuente agregó que el príncipe Enrique "como cualquier otro soldado, considera un gran honor representar a su país con las fuerzas armadas de su majestad".