Estados Unidos ha decidido incluir en su lista negra de organizaciones terroristas a la red integrista Haqqani, organización responsable de algunos de los ataques más mortíferos contra las tropas estadounidenses en Afganistán, informaron hoy el diario The New York Times y la cadena CNN.

La decisión será previsiblemente anunciada hoy, tras dos años de debate dentro de la Administración de Barack Obama debido a la delicada situación diplomática en la zona, asegura el NYT citando fuentes del Departamento de Estado.

El plazo para la inclusión de Haqqani en la lista de grupos terroristas finaliza este domingo, fecha límite para que el Gobierno presente ante el Congreso un informe al respecto firmado por la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

El embajador de Estados Unidos en Pakistán, Richard Olson, insistió con vehemencia en los últimos meses sobre la necesidad de incluir a la red Haqqani en la lista de grupos terroristas, lo que considera es un apoyo fundamental para Pakistán a la hora de luchar contra Al Qaeda.

La red talibán Haqqani, con sede en Waziristán del Norte, es "uno de los retos más difíciles que afrontamos... y la pregunta es cómo responderemos al reto de su presencia" en esa zona, explicó el diplomático recientemente en una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

A finales del año pasado, EE.UU. dio un primer paso para luchar contra esta red integrista al incluir a Mali Khan, uno de los principales comandantes de Haqqani, en su lista de individuos designados como terroristas internacionales, lo que congeló sus activos en este país.

En el sureste afgano, particularmente en Paktia, Paktika y Khost, la red Haqqani, en la órbita talibán pero con cierta autonomía, controla amplias zonas adoptando una estrategia de vasallaje tribal e ideológico.

Los contrarios a la inclusión de la red talibán en la lista argumentan que esta decisión puede complicar las negociaciones de paz con los talibanes.

A principios de este año, los talibanes abrieron una "embajada" en el emirato de Catar para dialogar con EE.UU., aunque los insurgentes anunciaron a mediados de marzo que suspendían las negociaciones por la falta de compromiso de Washington.