Una semana después de su intervención en la convención republicana, Clint Eastwoood habló por primera vez acerca de la polémica desatada por su discurso y admitió, en una entrevista con el diario Carmel Pine Cone, que logró el propósito que se había marcado.

"El presidente Obama es el mayor engaño perpetrado jamás sobre la población estadounidense", afirmó el actor y director de 82 años. "(Mitt) Romney y Ryan harían un mejor trabajo dirigiendo el país y eso es que lo que todo el mundo necesita saber. He podido haber irritado a algunos de izquierdas, pero me dirigía a la gente del centro", añadió.

Eastwood enfatizó que había tres puntos que quería exponer: que no todo el mundo en Hollywood es de izquierdas, que Obama ha roto muchas de las promesas que hizo cuando llegó a la Casa Blanca y que la gente debe reclamar que un político deje su cargo si éste no ha hecho un buen trabajo.

El célebre artista accedió a ser parte de la convención tras recibir una petición de Romney en agosto; sin embargo, se negó a dar detalles a la campaña del candidato republicano sobre el contenido de su discurso.

"Vetan a la mayor parte de la gente, pero les dije que no podían hacer eso conmigo, porque no sabía qué iba a decir", explicó Eastwood.

Eso no sentó demasiado bien en el entorno de Romney. Todo lo que Eastwood pudo anticipar a Matt Rhoades, el director de la campaña republicana, es asegurarle que todo lo que iba a decir eran cosas buenas sobre el candidato.

De hecho, hasta una hora antes de que apareciera en escena, a Eastwood aún no se le había ocurrido la idea de colocar una silla vacía junto a él para interpelar a un Obama "invisible".

"Había una silla allí y un tipo no paraba de preguntarme si quería sentarme. Aquello me dio la idea. La pondría ahí, hablaría con Obama y le preguntaría por qué no cumplió todas esas promesas que hizo a todo el mundo", manifestó.

Tras su intervención, repleta de acusaciones ("cuando alguien no hace su trabajo, hay que echarlo") y que se saldó con una célebre frase de su película "Dirty Harry" ("vamos, alégrame el día"), Eastwood se reunión con Romney y Ryan.

"Fueron muy entusiastas y estuvimos riéndonos", concluyó.