Juan Martín del Potro domó un estadio en contra y despidió el miércoles del tenis a Andy Roddick para avanzar a los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos.

De vuelta en la pista del estadio Arthur Ashe por primera vez desde su consagración en el US Open de 2009, el argentino Del Potro cantó victoria 6-7 (1), 7-6 (4), 6-2, 6-4 en un partido que debió disputarse a lo largo de dos días debido a la lluvia.

Y así fue el último acto de la carrera de Roddick, el campeón del torneo en 2003 y último varón estadounidense en ganar un título de Grand Slam.

"Para mí, ha sido un privilegio poder estar frente a él en su último partido", dijo Del Potro. "Nadie quiere estar al otro lado, retirando a otro jugador".

Horas después se produjo la gran sorpresa, cuando Roger Federer se estrelló en cuartos de final al perder 7-6 (1), 6-4, 3-6, 6-3 ante el checo y sexto cabeza de serie Tomas Berdych.

De la cifra récord de 17 títulos de Grand Slam que ostenta Federer, cinco fueron conquistados en Nueva York y esta es la primera vez en nueve años que el suizo no logra alcanzar la etapa de semifinales. Tampoco podrá establecer un récord de campeonatos en el US Open.

Berdych se anotó su cuarta victoria en sus últimos siete duelos contra el astro suizo y ahora se las verá con Andy Murray por una plaza en la final.

Al cumplir los 30 años la semana pasada, Roddick anunció sorpresivamente que este US Open iba a ser su último torneo. Alejado del Top 10, Roddick consideró que ya no estaba en condiciones de luchar contra adversarios más jóvenes.

El adiós fue conmovedor.

Con el partido inclinado a favor del argentino, Roddick jugó los últimos dos games con lágrimas en los ojos. Su esposa — la famosa modelo Brooklyn Decker — tampoco pudo con el llanto. La afición trató de darle un impulso final al corear un "Vamos Andy".

Luego de anunciar su retiro, Roddick procedió a ganar dos partidos adicionales. ¿Podría decir adiós con un título?

Pero esas victorias fueron contra rivales de menor jerarquía. Del Potro era otra clase de oponente, el séptimo cabeza de serie, el dueño de una demoledora derecha que subyugó a Roger Federer en la final hace tres años.

Tras aguardar con paciencia las interrupciones por el mal tiempo y toda la carga emotiva que rodeaba al duelo, Del Potro supo reaccionar tras ceder el primer set.

El arranque de Roddick fue auspicioso, aprovechando que en ambos días a Del Potro le costó entrar en calor. La lluvia coartó el primer parcial cuando despuntaba el desempate el martes y Roddick salió pisando fuerte en la reanudación el miércoles.

Del Potro amansó a Roddick al ganarle la segunda manga en otro desempate y luego se apoderó de la manija del partido hasta que el ídolo local mandó larga una devolución en el match point.

Terminado el duelo, Del Potro pidió a los espectadores que dirigiesen los aplausos a Roddick. Y cuando por el altavoz retumbó que había ganado, apuntó con la raqueta hacia Roddick.

"Creo que no se puede encontrar a nadie que se lleve mal con él", dijo Roddick. "Es un señor caballero".

Tampoco fue una coyuntura nueva para Del Potro, a quien en 2009 le tocó vencer a Marat Safin en París en el que fue el último partido del ruso que ganó el US Open 2000 y el Abierto de Australia 2005.

"Safin era uno de mis ídolos ... hoy con Roddick fue también especial", dijo Del Potro.

Del Potro tendrá si acaso 24 horas para el siguiente compromiso: ni más ni menos que contra el campeón vigente Novak Djokovic.

Hace un mes, en Londres, Del Potro derrotó a Djokovic por la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos. Pero el serbio se cobró revancha unas semanas después con una victoria en las semifinales del Masters de Cincinnati.

Djokovic dominaba 6-4, 6-1, 3-1 hasta que el suizo Stanislas Wawrinka no pudo continuar por quebrantos de salud.

"Tengo que recuperarme de todo lo vivido hoy, que fue emocionalmente fuerte", señaló Del Potro.

Roddick, en tanto, empezó a contemplar su futuro. Por lo pronto, se enfocará en conducir un programa de radio.

"Por primera vez en mi carrera, no puedo pronunciar palabras", dijo Roddick, quien brevemente alcanzó la cima del ránking mundial tras vencer a Juan Carlos Ferrero en la final de 2003.

Pero tuvo el inconveniente de coincidir con la aparición de un trío de tenistas superlativos como Federer, Rafael Nadal y Djokovic, que prácticamente han monopolizado los grandes títulos. Roddick llegó a disputar otras cuatro finales de Grand Slam y las perdió todas contra Federer.

"No me puedo quejar de nada, todo fue perfecto", dijo Roddick.

También el miércoles, el serbio Janko Tipsarevic (octavo preclasificado) se impuso 6-3, 7-6 (5), 6-2 al alemán Philipp Kohlschreiber (19) y el jueves enfrentará en cuartos de final al español David Ferrer (4).

Al borde de quedar a un punto de verse dos sets abajo, el británico Murray (3) reaccionó para vencer 3-6, 7-6 (4), 6-2, 6-0 al croata Marin Cilic (12). El campeón olímpico llegó a estar perdiendo 5-1 en el segundo set y después remontó un 4-2 en contra en el desempate.

En otro despliegue arrollador, la estadounidense Serena Williams (4) avanzó a las semifinales del torneo femenino al despachar 6-1, 6-3 a la serbia Ana Ivanovic (12).

La rusa Maria Sharapova (3), en tanto, lo hizo con una segunda victoria consecutiva viniendo de atrás, esta vez 3-6, 6-3, 6-4 sobre la francesa Marion Bartoli (11).

Sharapova perdía 4-0 cuando la lluvia interrumpió el juego el martes. Después de que más lluvia retrasó la reanudación el miércoles, no pudo borrar el déficit del primer set, pero apretó el paso, ganó y mejoró a 12-0 en sus partidos al máximo de tres sets este año.

"Esa es una buena estadística", dijo Sharapova, quien se las verá ahora con la bielorrusa Victoria Azarenka, la actual número uno del mundo. "Demuestra que disfruto pelear sin importar cuál es el marcador. El tercer set es el último y no hay motivo para no dejarlo todo".

En un duelo que aseguró la clasificación de una primera italiana a una semifinal del US Open, Sara Errani (10) doblegó 6-2, 6-4 a Roberta Vinci, compatriota buena amiga y compañera de dobles. Errani será la rival de Williams.

La normalmente combativa Errani no levantó el puño y ni siquiera sonrió después de lograr la victoria. Ambas se abrazaron junto a la red después. Errani lucía más aliviada que alegre.

"Nos conocemos muy bien. Hemos jugado juntas muchas veces", dijo Errani, quien fue subcampeona del Abierto de Francia de este año. "Así que fue algo extraño verla del otro lado de la red. Normalmente, también, cuando llegamos a la cancha vamos juntas y hablamos".