Tanto tiempo de descanso le pudo haber pasado factura a Roger Federer en el Abierto de Estados Unidos.

El cinco veces campeón sucumbió el miércoles 7-6 (1), 6-4, 3-6, 6-3 ante un inspirado Tomas Berdych, con lo que el suizo quedó marginado de las semifinales en Flushing Meadows por primera vez desde 2003.

Federer también vio disiparse su ilusión de establecer un récord de seis títulos en el US Open.

La suya fue una noche para el olvido. Espeso en su juego, el número uno del mundo cometió una enorme cantidad de errores con su derecha. Tanto así que 24 de sus 40 errores no forzados salieron con el forehand.

"No vine con nada esta noche", dijo Federer. "Fue lamentable".

Pero no hay que restarle mérito alguno a Berdych: el checo y sexto cabeza de serie estuvo impecable, recuperándose de un titubeo en el tercer set.

Berdych empleó su saque como un látigo (14 aces) y la derecha como mazo para someter a Federer, sin amilanarse cuando su rival intentó la remontada al terminar con apenas 21 errores no forzados. No toleró que Federer pudiera concretar una novena victoria viniendo de atrás tras perder los primeros dos sets.

"No existe mejor momento que este", dijo Berdych, quien por primera vez tuvo la experiencia de jugar de noche en el estadio Arthur Ashe

Fue la cuarta victoria de Berdych en sus últimos siete enfrentamientos contra Federer. Una de esas victorias fue en los cuartos de final de Wimbledon 2010, convirtiéndose entonces en el primer hombre en vencer al suizo en el All England Club desde 2002.

Berdych alcanzó la final de Wimbledon ese año, pero eventualmente sucumbió ante Rafael Nadal por el título. Ahora le tocará medirse con el británico Andy Murray, el campeón olímpico que busca su primer cetro de Grand Slam.

Aquí en Nueva York, Federer había estado sin jugar desde el sábado, o sea que tuvo tres días sin pisar una cancha. Mardy Fish, el rival que debió haber enfrentado en octavos de final el lunes, se tuvo que retirar debido a un problema de salid.

"No creo que la programación fue un problema", dijo Federer. "Se supone que debía tener mucha energía y estar listo".

Claro que se dieron instantes del magnífico Federer, el del récord de 17 títulos grandes, el que ganó Wimbledon por séptima vez en julio para recuperar el primer lugar del ránking y acto seguido batir la marca de más semanas en la cima.

Arrasó en cuatro games, llevándose 19 de 24 puntos, para ganar el tercer set.

Empatados 2-2 en el cuarto, Federer ejecutó el mejor golpe de la noche: un revés cruzado que dejó a Berdych tirado en el cemento azul.

Pero Berdych respondió al ganar ese game con su saque para irse al frente 3-2. El momento decisivo llegó tres games después, con un quiebre de servicio que le puso 5-3 y luego defendió el suyo para obtener la victoria, sellada con un par de aces.

"En todo momento intenté que el partido no se me escapara, mantenerlo parejo lo máximo posible", dijo Berdych. "Y al final se me presentó la gran oportunidad".

Para Federer, esta derrota implica un paso atrás tras un sensacional verano. También acentúa sus frustraciones recientes en Nueva York, donde reinó ininterrumpidamente entre 2004-2008. Pero cayó ante Juan Martín del Potro en la fina de 2009 y posteriormente perdió frente a Novak Djokovic en las semifinales de 2010 y 2011.

"Venía tan bien, un verano espectacular. Estaba bien confiado de que iba a hacer un gran partido. Me siento algo decepcionado", dijo Federer.