En un discurso apasionado que entusiasmó a los asistentes a la Convención Nacional Demócrata, el ex presidente Bill Clinton aseguró que el país se recuperará de la peor crisis económica en generaciones, y exhortó a los estadounidenses preocupados a seguir apoyando al mandatario Barack Obama para que desempeñe un segundo periodo.

Obama subió al escenario cuando Clinton concluía su discurso, y el ex presidente le hizo una reverencia. Luego, Obama abrazó a Clinton, ante la ovación de miles de delegados en el encuentro.

Poco después, los delegados nominaron formalmente a Obama para una segunda gestión, en una votación en que se fue mencionando a cada estado.

Aunque reconoció que muchas personas afectadas por la lenta recuperación de la economía no perciben que ésta mejore, Clinton consideró que las circunstancias sí son más positivas. "Y si renuevan el contrato con el presidente, lo sentirán", prometió a los votantes.

Ante los aplausos de miles de demócratas que llenaron el centro de convenciones, Clinton dijo acerca de Obama, "quiero nominar a un hombre que es frío por fuera, pero que siente fuego adentro por Estados Unidos".

Clinton habló prácticamente a dos meses de los comicios, en medio de una apretada contienda con el candidato republicano Mitt Romney. En la jornada, los demócratas trataron de controlar la conmoción generada por el programa político del partido.

Ante las críticas esgrimidas por Romney, la plataforma aprobada un día antes debió ajustarse a marchas forzadas, para insertar una referencia a Dios y para declarar que Jerusalén "es y seguirá siendo la capital de Israel". Algunos delegados objetaron con vehemencia la decisión, pero el alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, quien presidía esa sesión en una sala casi vacía, declaró que había más votos por los cambios.

Algunos asesores de la Casa Blanca dijeron que Obama ordenó personalmente los ajustes, pero no revelaron si el mandatario había aprobado la versión anterior.

El episodio constituyó una distracción indeseable para los dirigentes demócratas, que vislumbraban la noche como una oportunidad para que Clinton, quien sigue siendo popular 12 años después de dejar el cargo con un presupuesto equilibrado, se destacara como su embajador extraoficial ante los votantes nerviosos por la débil economía.

"En Tampa (sede de la Convención Nacional Republicana), el argumento contra la reelección del presidente fue bastante simple: 'le dejamos un caos total, él no ha terminado de arreglarlo, así que echémoslo y volvamos a gobernar nosotros''', señaló Clinton.

"Me agrada mucho más el argumento a favor de la reelección del presidente Obama. El heredó una economía profundamente dañada y le puso un piso antes de que se estrellara; comenzó el largo camino hacia la recuperación y sentó las bases para una economía más moderna y mejor equilibrada, que genere millones de empleos nuevos y buenos, negocios nuevos y dinámicos, así como mucha riqueza para los innovadores".

Obama llegó a la ciudad sede de la convención el mismo miércoles.

Los asesores del mandatario debieron cancelar un discurso del presidente en un estadio para 74.000 personas, tras señalar que había un pronóstico de malas condiciones meteorológicas, en una ciudad azotada por intensas lluvias en los días recientes. El jueves, al concluir la convención, Obama aceptará la postulación en la sede alterna, el mismo salón donde se ha realizado el resto del encuentro.

"No podemos hacer nada con la lluvia. Lo importante es el discurso", dijo Washington Rey, delegado de Sumter, Carolina del Sur.

El discurso de Clinton fue considerado tan importante que los asesores de la campaña pospusieron la nominación formal. Esta comenzó después de la medianoche, fuera del horario de mayor audiencia en la televisión.

Otro discurso destacado en la jornada fue el de Elizabeth Warren, candidata demócrata a un escaño senatorial que ocupan los republicanos en Massachusetts, el estado de Romney. Durante muchos años, "nuestra clase media ha sido triturada, exprimida y golpeada", dijo Warren.

En una contienda apretada por la Casa Blanca y de cara a unas elecciones en las que se juega también el control del Senado, los demócratas dieron muestras claras de su preocupación sobre su desventaja financiera en la campaña. Funcionarios informaron que el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, el primer jefe de la oficina de la Casa Blanca durante la gestión de Obama, renunció como copresidente nacional de la campaña.

Emanuel se concentraría ahora en recaudar dinero para un gran comité que apoya la reelección del mandatario. A diferencia de los candidatos, esos grupos externos pueden solicitar donaciones de montos ilimitados.

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