Jason Puracal se radicó en este pueblo costero del litoral de Nicaragua en el Pacífico luego de pasar dos años con el Cuerpo de Paz. Se casó con una mujer de la zona y tuvo un hijo. Vio cómo esta comunidad de surfistas florecía a medida que llegaban más estadounidenses.

Pero la vida paradisíaca de Puracal tuvo un abrupto final a fines del 2010, cuando policías enmascarados irrumpieron en su agencia de bienes raíces y lo llevaron a una prisión de máxima seguridad. Lo acusaron de usar su negocio para lavar dinero en una región que está siendo usada como escala en el transporte de cocaína de Colombia a Estados Unidos.

Dado que no se confiscó dinero ni drogas, la familia y los amigos de Puracal pensaron que no sería retenido mucho tiempo. Los legajos judiciales no explicaban su presunta conexión con sospechosos de narcotráfico detenidos el mismo día.

Nueve meses después, no obstante, un juez declaró a Puracal culpable y lo sentenció a 22 años de cárcel por lavado de dinero y complicidad con el crimen organizado y con el tráfico de drogas.

"Esto nunca tuvo sentido", afirmó Jesse Pedro Resau, el mejor amigo de Puracal en San Juan del Sur y quien es también estadounidense. "Declararon culpable a alguien y no sabemos por qué".

Un tribunal de apelaciones de tres jueces tiene en sus manos el caso de este norteamericano de 35 años, que ha llamado la atención de legisladores y defensores de los derechos humanos de Estados Unidos, incluido el California Innocence Project, que busca la absolución de personas condenadas por error. Se espera un pronunciamiento en cualquier momento.

La familia de Puracal ha sido ayudada por otro estadounidense, Eric Volz, quien fue absuelto por un tribunal de apelaciones nicaragüense después de ser acusado en el 2006 de estrangular a su ex novia. La David House Agency Volz de Los Angeles, fundada luego de ese episodio, se ofreció a ayudarle a lidiar con la justicia internacional, hacer los trámites legales y darle publicidad al caso. "Fue fácil convencer a la gente de que se involucre en este caso porque todo está muy claro", manifestó Volz.

El abogado de Puracal denunció ante el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas que el estadounidense no tuvo un juicio justo luego de ser detenido ilegalmente en una redada que no estaba autorizada. Agrega que durante su detención, Puracal fue alojado en condiciones insalubres y que hubo momentos en los que se le negó comida, agua y atención médica.

El gobierno nicaragüense no respondió a un pedido de la Associated Press para entrevistar a Puracal en una prisión de las afueras de Managua ni devolvió llamadas relacionadas con este caso.

El Departamento de Estado norteamericano ha estado en contacto con el gobierno nicaragüense, indicó la portavoz Victoria Nuland en mayo. En una carta firmada por otros 42 legisladores, el representante Adam Smith pidió al presidente nicaragüense Daniel Ortega una investigación independiente del caso.

"El proceso judicial en Nicaragua no está muy desarrollado y el caso no fue llevado como corresponde", afirmó William LeoGrande, profesor de la American University especializado en la política latinoamericana.

Puracal llegó en 2002 a Nicaragua como parte de una misión del Cuerpo de Paz para enseñar el cultivo de hortalizas a los campesinos locales. El graduado de la Universidad de Washington hablaba poco español, pero se enamoró del lugar y de la gente.

Puracal nació en Evanston, Illinois, y creció en Tacoma; terminó en 2004 su temporada con el Cuerpo de Paz y decidió quedarse en Nicaragua con su perro rottweiler, llamada Trueno. Puracal es uno de los expatriados que buscaban una aventura exótica y se asentaron en la costa de Nicaragua, cerca de la frontera con Costa Rica, a mediados de la década de 2000.

Ahí, en el extremo suroeste del país, enormes mansiones son construidas en lo alto de acantilados verdes que dan al mar, entre grandes árboles de guanacaste, cuya forma ofrece una amplia sombra ante el intenso sol. "Vivo el sueño americano en un paraíso tropical", escribió Puracal en su biografía sobre la empresa de bienes raíces en la página de internet de la misma. En San Juan del Sur, el estadounidense rentó una casa de tres recámaras con un segundo piso que daba al océano y a una colina en cuya cima hay una estatua de Jesucristo. Pronto Puracal comenzó a vender casas.

En 2006 conoció a Scarleth Flores. Se casaron y tuvieron un hijo, Jabu, quien nació en marzo de 2007 con síndrome de Down.

Los lugareños recuerdan a Puracal como un hombre de pelo largo y tatuajes, gafas para sol y una camioneta deportiva Mercedes Benz. También dicen que era una persona amorosa para con su hijo.

"Dedicaba todo su tiempo a Jabu", dijo Julie Speier, jefa de la escuela de inglés a la que asistía el chico. "Puracal era el único que se levantaba en la mañana, alimentaba a Jabu, lo bañaba, le ponía una mochila, caminaba por la playa con él y el perro, y lo llevaba a la escuela", agregó.

Puracal salió en 2007 en un episodio del programa House Hunters International, del canal televisivo por cable HGTV, que se trata de estadounidenses escogiendo casas en otros países. Ese año, Puracal obtuvo una franquicia de bienes raíces Re/Max y abrió su empresa con otros tres norteamericanos.

Puracal trabajaba en la oficina de bienes raíces cuando agentes de la Policía Nacional irrumpieron el 11 de noviembre de 2010 sin orden judicial. De acuerdo a los documentos judiciales, la policía dijo que tenía informes de inteligencia según los cuales Puracal y otros 10 individuos aguardaban la llegada de un barco que contenía drogas.

Los fiscales nicaragüenses afirmaron que Puracal había comprado granjas en la región con dinero del presunto narcotraficante Manuel Ponce Espinoza, aunque nunca explicaron cuál era la supuesta relación entre ambos. En una comparecencia, Ponce señaló que no conocía a Puracal en tanto que éste último señaló que no conocía a Ponce ni a ninguno de los otros nueve acusados.

Semanas después, el fiscal Rodrigo Zambrano ofreció el primer documento de evidencia en el que se mencionaban varios acuerdos de compra y venta que Puracal supuestamente había efectuado como condueño de la franquicia Re/Max.

En el documento no se establecía la relación entre los supuestos narcotraficantes y las compras, pero en el mismo se afirmaba que Puracal había efectuado acuerdos nacionales e internacionales para la adquisición de propiedades con grandes sumas de dinero de fuentes desconocidas "teniendo como objetivo la legitimización del flujo de dinero proveído por la organización criminal".

Puracal señaló que todas transacciones, que implicaron grandes sumas de dinero, fueron operaciones legítimas de bienes raíces.

"¿Por qué no investigaste a las personas que aparecen en esos títulos de propiedades?", dijo el abogado defensor Fabbrith Gómez.

La fecha para el juicio de Puracal se ha pospuesto en varias ocasiones y un nuevo juez fue asignado al caso cuando el juez original asistía a una sesión de capacitación fuera del poblado. El juez Kriguer Alberto Artola Narváez dijo en un fallo el 29 de agosto de 2011 que Puracal era culpable y señaló en el documento de la sentencia que las cuentas bancarias del estadounidense tenían depósitos y retiros registrados de grandes sumas de dinero.

Las dudas sobre la legitimidad del juez se presentaron cuando un medio noticioso local informó que Artola no estaba registrado como fiscal ante la Corte Suprema de Nicaragua. El portavoz de la corte, Roberto Larios, dijo que sólo faltaba una firma en la documentación de Artola para que estuviera totalmente certificado y que esto era insuficiente para no llamarlo juez. "Para la corte, él estaba ejerciendo el cargo totalmente legal", señaló Larios.

En 2012, el legislador estadounidense Smith escribió una carta posterior con otros cuatro senadores en la que solicitaron a la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, que apremie una apelación veloz en el caso.

Tras las quejas de Puracal sobre supuestos maltratos en la prisión La Modelo, en las afueras de la capital, éste fue trasladado en 2012 de una celda compartida con otros siete reclusos a confinamiento solitario. La familia y amigos de Puracal afirman que este había perdido más de 18 kilogramos (40 libras) en La Modelo.

Recientemente, durante una audiencia de apelación, la defensa de Puracal insistió en que no había relación entre las ventas de casas y lotes y los demás acusados, y que los agentes que testificaron habían mencionado fechas distintas y ningún documento para respaldar lo que describían como viajes sospechosos con dinero hacia Costa Rica.

"Nunca he vendido o comprado ni usado cocaína. Nunca he lavado dinero en ninguna forma", dijo Puracal. "Yo sí sé que ustedes van a encontrar la verdad", agregó.

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Adriana Gómez Licón está en Twitter como http://twitter.com/agomezlicon

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Luis Manuel Galeano contribuyó a este despacho desde Managua, Nicaragua.