María Boudet no se acuerda de México ni de cómo llegó a los Estados Unidos. Lo que sí tiene muy presente es el momento en que cumplió 16 años y se enteró de que estaba en el país ilegalmente.

Hace dos años su madre fue deportada, su hermano fue detenido y ella fue ubicada en un hogar temporal. En un rincón de su tarjeta verde de residencia hay un poderoso recordatorio de lo que perdió y lo que ganó en ese momento: la inscripción "SL6". Ese es el código que refleja su Status Especial de Inmigrante Juvenil --o SIJS, según sus siglas en inglés--, un programa poco conocido que permite a personas como Boudet vivir y trabajar en Estados Unidos como residentes legales.

"Hay una razón para todo", afirma Boudet, quien hoy tiene 18 años. "Uno puede tomar lo negativo y hacer algo positivo. Esto es un buen ejemplo de ello".

Sin demasiada publicidad, el programa le dio la residencia legal a unos 10.000 extranjeros sin papeles desde 1997. Pero ha pasado a segundo plano en medio del feroz debate en torno a los inmigrantes que se encuentran en el país ilegalmente y las estrictas medidas para combatirlos adoptadas en Arizona, Utah, Georgia y Alabama.

Más recientemente, toda la atención se enfocó en la decisión del presidente Barack Obama de dejar en suspenso la deportación de jóvenes traídos ilegalmente al país por sus padres cuando eran pequeños.

Defensores de los derechos de los inmigrantes sin papeles dicen que la iniciativa de Obama no afectará directamente el viejo programa que beneficia a chicos que han quedado a cargo del estado. Pero afirman que tal vez ayude a que más personas traten de acogerse a ese programa al ver que hay un ambiente más tolerante.

Para acogerse a ese programa hay que ser menor de 21 años, soltero y depender del estado cuando se hace la solicitud.

"En muchos casos el SIJS sería preferible, pero si hay una oportunidad de reunir a un chico con su padre, esa es obviamente una solución mejor que permanecer a cargo del estado hasta llegar a la edad límite", expresó Wendy Cervantes, vicepresidenta de la agrupación First Focus.

Las visas del programa son permanentes y están siendo concedidas desde hace más de 20 años. A diferencia del programa de Obama, que ofrece una solución temporal y no allana el camino para la residencia legal, no pueden ser rescindidas. Hay quienes creen que Mitt Romney podría suspender el programa de Obama si llega a la presidencia en las elecciones de noviembre.

En la última década fueron deportados más de 32.000 inmigrantes menores de 18 años, según datos del gobierno nacional. Y menos de 700 reciben este status especial todos los años.

El SIJS seguirá siendo una opción importante porque es una solución permanente. Esa visa puede ser revocada solo si la persona comete un delito grave. Las autoridades no llevan la cuenta de cuántas de esas visas han sido revocadas.

La visa abarca a personas que dependen del estado, son ubicadas en hogares temporales y no tienen posibilidades de reunirse con sus familias por razones que incluyen abusos y abandono.

El programa, no obstante, es bastante complejo, de acuerdo con abogados especializados en temas de inmigración como Rebeca Salmon.

Desde el 2007 Salomon capacita a empleados del gobierno en torno a este programa y dice que las perspectivas de que jueces y demás funcionarios aprueben estas visas aumentan si están familiarizados con el programa.

"Ha tenido su impacto", afirmó Salomon, quien vive en Atlanta. "Cuando empecé a lidiar con el programa en el 2007 pocos lo aprobaban. Pero eso ha cambiado, no porque la gente sea mas tolerante sino porque está mejor educada".

En Georgia, la organización Caridades Católicas trabaja en unos 50 o 60 casos anuales, según su directora Jennifer Bensman. La mayoría son chicos que le escaparon a la pobreza y la violencia de las pandillas en América Central. Algunos no tienen guardián legal por distintas razones y son colocados en hogares temporales.

Salomon dijo que, como sucedió en el caso de Boudet, los jueces tienen que decidir qué es lo mejor para la persona involucrada.

La madre de Boudet fue deportada por trabajar ilegalmente. Cuando los servicios sociales descubrieron que la niña estaba viviendo sola, la ubicaron en un hogar temporal.

Boudet, quien vive en Estados Unidos desde que tenía cuatro años, dice que habla de vez en cuando con su madre por teléfono, pero que no piensa irse a México.

Actualmene vive en un hogar temporal y se propone terminar la secundaria, ir a una escuela de cosmetología y maquillar a celebridades. Está consciente de que la visa especial le ha dado oportunidades que otros no tienen.

"A veces te pones triste y quisieras estar con tu madre", expresó. "Pero ella no está aquí. Por eso trato de no pensar en ello. No sé qué sería de mí en México".