Estados Unidos está incrementando su presencia en la frontera turca con Siria con el envío de más espías y diplomáticos para ayudar a asesorar a las fuerzas rebeldes en su desigual enfrentamiento contra unas mejor equipadas fuerzas armadas del régimen sirio, y para vigilar una posible infiltración de al-Qaida a las filas rebeldes.

Funcionarios estadounidenses informados sobre el plan dijeron que el modesto aumento de personal estadounidense durante las últimas semanas — calculado en poco menos de una docena de personas — ha ayudado a mejorar las habilidades de organización política de los rebeldes, así como su organización militar. Los funcionarios hablaron con la AP a condición de no ser identificados por nombre debido a que no están autorizados a hablar públicamente sobre los planes.

Es parte de un esfuerzo doble por parte del gobierno del presidente Barack Obama para impulsar la fuerza militar de los rebeldes sin contribuir con armas para el combate, y políticamente, ayudarlos a superar desafíos de poder internos por parte de bien organizadas y a menudo mejor financiadas milicias islámicas que han ingresado al país procedentes de Irak y otros sitios en la región del Golfo Pérsico.

El incremento de fuerza de inteligencia tiene la intención de ayudar a la Casa Blanca a decidir si su actual política de proporcionar sólo ayuda no letal es suficiente para seguir edificando una revuelta de casi 18 meses de duración contra el régimen del presidente Bashar Assad.

Voceros del Pentágono y de la Casa Blanca se negaron el jueves a comentar al respecto.

Los diplomáticos y operadores de inteligencia de la CIA y otras agencias se mantienen fuera de Siria y se reúnen con líderes rebeldes para ayudarlos a organizar sus filas, estudiando al mismo tiempo quiénes constituyen esas filas, cómo se hacen de armas y a quiénes responden, señalaron los funcionarios.

La información también es recopilada por desertores sirios y refugiados, así como por tropas rebeldes, agregaron.