La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, alertó hoy del "riesgo de que se reinicie un conflicto abierto" entre Sudán y Sudán del Sur debido al rechazo de Jartum a aceptar una zona desmilitarizada con su vecino del sur.

"El rechazo (de Jartum) a establecer una zona desmilitarizada en la frontera y a desplegar un mecanismo de verificación plantea el riesgo de que se reinicie un conflicto abierto", dijo Rice ante la prensa a la salida de una reunión del Consejo de Seguridad en la que mostró su "grandísima preocupación" ante la situación.

El máximo órgano internacional de seguridad mantuvo hoy consultas para estudiar maneras de presionar a Jartum y Yuba después de que ambos Gobiernos no cumplieran el plazo del 2 de agosto marcado por el Consejo para firmar acuerdos bilaterales sobre los temas que tienen pendientes tras la independencia del sur.

La desdibujada frontera entre ambos países es uno de los asuntos por determinar y el organismo internacional les ha presionado para crear esa zona libre de militares, después de los repetidos enfrentamientos entre las fuerzas de ambas naciones acontecidos desde la independencia de Yuba en 2011.

Tras las consultas del Consejo, en las que participó por videoconferencia el enviado especial de la ONU para Sudán, Haile Menkerios, la embajadora estadounidense lamentó que "el Gobierno de Sudán del Sur haya aceptado el plan de paz y el de Jartum no lo haya hecho, lo que es un asunto de grandísima preocupación".

También mostró su malestar ante la negativa de Jartum a poner en marcha por el momento el acuerdo sobre la explotación del petróleo de la zona fronteriza.

"Es decepcionante que el Gobierno de Sudán defienda que no ejecutará el acuerdo petrolero provisional hasta lograr acuerdos en otros asuntos pendientes", explicó Rice, que también lanzó un mensaje de alerta ante la situación humanitaria derivada de enfrentamientos en los estados de Kordofán del Sur y el Nilo Azul.

Según la diplomática, hay informaciones que apuntan a que "decenas de miles de personas han sido desplazadas de sus hogares por nuevos enfrentamientos en las dos zonas", algo que "empeorará con la estación seca acercándose y sin un acceso de ayuda humanitaria adecuado".

"Esta crisis humanitaria en ambas zonas es totalmente inaceptable", subrayó Rice, quien recordó a Sudán que tiene "la responsabilidad de cuidar de su pueblo, algo que debería hacer con la urgencia que requiere esta situación".

Por su parte, el presidente de turno del Consejo de Seguridad, el embajador alemán Peter Wittig, explicó que en la reunión de este jueves todos los miembros "lamentaron que Sudán y Sudán del Sur fracasaran y no cumplieran con el plazo del 2 de agosto", pero mostraron "esperanzas de que las negociaciones actuales conduzcan a importantes avances".

"No hay mucho tiempo que perder. Espero que las partes entiendan de que el tiempo se acaba, porque el Consejo de Seguridad y la Unión Africana ha dejado claro que impondrán presión sobre ambos si no cumplen los nuevos plazos", añadió Wittig.

El Gobierno de Sudán del Sur, que se independizó de Sudán en julio de 2011 tras un referéndum de independencia, mantiene tensas relaciones con Jartum desde entonces, que llegaron a su peor momento en enero pasado, cuando Yuba frenó por completo la producción de 350.000 barriles de crudo al día.