El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, presentó el jueves un esperado programa para comprar bonos gubernamentales y propiciar una reducción en el costo de las deudas que tiene en aprietos a varios gobiernos europeos.

El plan no contempla fijar límites a la cantidad de bonos que el BCE pueda adquirir, lo cual convierte al programa en un "apoyo totalmente eficaz" para evitar un empeoramiento de la crisis de la deuda entre los 17 países de la zona del euro.

La iniciativa — llamada Transacciones Monetarias Directas — supera a un programa limitado anterior de compra de bonos que no tuvo la magnitud suficiente para reducir decisivamente el costo de las deudas.

Draghi subrayó que, por el contrario, el nuevo programa es abierto y sin "límites cuantitativos", y argumentó que funcionará porque es "muy, muy diferente a cualquier otro programa que hayamos tenido en el pasado". El nuevo plan se mantendrá en vigencia hasta que alcance su objetivo de reducir el costo de la deuda, o algún gobierno infrinja las condiciones establecidas para recibir la ayuda.

Los mercados continuaron con alzas el jueves una vez que los inversionistas celebraron las medidas del BCE. En Europa, el índice bursátil DAX de Alemania aumentaba 2,1% a 7.113 puntos mientras el CAC-40 de Francia subía 2,3% a 3.484 unidades. El indicador británico FTSE 100 ganaba 1,2% para colocarse en 5.728 enteros.

El euro, por su parte, estaba sin cambios en 1,2593 dólares.

"El BCE no decepcionó con su decisión de comenzar un vasto programa de compra de bonos", dijo Marie Dimon, prominente asesora económica de la firma Ernst & Young.

La compra de bonos tiende a aumentar el precio de esos papeles y a reducir las tasas de interés, dado que el precio y el rédito se mueven en sentido contrario. Los gobiernos pueden entonces aprovechar los menores réditos cuando contratan deuda.

Los países deben constantemente contratar deuda mediante la venta de nuevos bonos para liquidar los anteriores que vencen, pero si las tasas crecen demasiado, pueden imposibilitar que un país cumpla con la carga de su deuda. Eso fue lo que obligó a Grecia, Irlanda y Portugal a solicitar préstamos de rescate a otras naciones de la eurozona.

España e Italia tienen ahora la misma dificultad. Madrid paga más de 6% en la deuda a 10 años y Roma más de 5%. Esta situación despierta el temor de que puedan salir de problemas por el alto nivel de las tasas, y de que un incumplimiento en el pago de sus deudas pueda provocar turbulencias financieras que desintegren a la eurozona y perturben a la economía mundial.

Luego de anunciarse el nuevo plan, la tasa de interés de España en su bono a 10 años disminuyó 0,3% en el día a 6,09%, mientras que el rédito de Italia a 10 años bajó 0,18% a 5,25%.

Antes de la presentación del programa, el BCE dejó su tasa preferente de interés sin cambios en un nivel récord en baja de 0,75%, una decisión que posterga nuevas medidas de estímulo para la desacelerada economía de la eurozona.

Algunos economistas esperaban que el banco también redujera los réditos con el propósito de incentivar a las economías de los 17 países que usan el euro, las cuales se contrajeron 0,2% en el segundo trimestre.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos advirtió el jueves en un informe preliminar que Europa ingresa a una recesión que afecta al comercio y al empleo en otras naciones del planeta.

Pero las tasas de interés están ya muy bajas, y algunos economistas se preguntan cuánto más podría ayudar un recorte en ellas. En su pasada reducción, el banco disminuyó las tasas en un cuarto de punto base el 5 de julio.