Las conversaciones entre la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton y líderes chinos no consiguieron reducir brechas entre ambos países en temas como la crisis de Siria y las disputas territoriales de Beijing con sus vecinos en el Mar del Sur de China.

Clinton, que se reunió con el presidente Hu Jintao, el canciller Yang Jiechi y otros altos funcionarios, quiere que China cese su respaldo al régimen del presidente sirio Bashar Assad, y ha estado presionando a las autoridades de Beijing para que se muestren más flexibles para reducir las tensiones en el Mar del Sur de China.

Pero comentarios de Clinton y Yang mostraron que los dos países siguen profundamente divididos sobre esos asuntos, aunque ambos reiteraron que siguen comprometidos a trabajar para resolver las diferencias.

Estados Unidos y otros países están molestos porque China y Rusia han usado reiteradamente sus poderes de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear resoluciones que habría llevado a sanciones contra el régimen de Assad. China dice que la guerra civil en Siria debe ser resuelta por medio de negociaciones, no con presiones externas.

"Pienso que la historia va a juzgar que la posición de China respecto a la cuestión de Siria es una promoción de la forma apropiada de lidiar con la situación", dijo Yang en una conferencia de prensa con Clinton. "Lo que tenemos en mente son los intereses del pueblo de Siria y la región y los intereses de la paz, la estabilidad y el desarrollo de la región y en el mundo".

El comentario fue una respuesta directa a Clinton, que había dicho previamente que los vetos de China y Rusia en el Consejo le han puesto "en el lado equivocado de la historia".

La funcionaria estadounidense respondió rotundamente a Yang diciendo que la violencia se estaba extendiendo a otros países, como Jordania y Turquía, y que el Consejo tiene que tomar medidas.

Clinton iba a reunirse con el vicepresidente Xi Jinping, quien se espera va a convertirse en el máximo líder de China este año, pero el encuentro fue cancelado por las autoridades chinas "por razones inesperadas de calendario", dijo la portavoz del Departamento de Estado Victoria Nuland. Una reunión entre Xi y el primer ministro de Sngapur también fue cancelada sin explicación.