Auditorios, museos, bibliotecas, edificios residenciales y jardines, obra de los más sobresalientes arquitectos españoles menores de 40 años, llegan hoy a Nueva York gracias a una exposición que pone de relieve el talento de una generación que trata de crear belleza con presupuestos ajustados.

"Estamos ante una edad de oro de la arquitectura española. La española es una de las grandes culturas arquitectónicas de nuestros tiempos, muy reconocida mundialmente", explicó hoy a Efe Jesús Aparicio, comisario de la exposición "Jóvenes arquitectos de España: una ventana a lo desconocido".

La muestra, que recaló hoy en el Instituto Cervantes de Nueva York, donde permanecerá abierta hasta el 18 de septiembre, recoge 63 obras "de todo tipo y condición de uso", erigidas por toda la geografía española, según Aparicio, y cuyo único punto en común es el de "la calidad" y haber sido concebidas por un arquitecto menor de 40 años.

Los auditorios, edificios residenciales, jardines, museos y bibliotecas que se hallan representados en esta exposición, que se inauguró en Madrid en 2008, fueron seleccionados por un prestigioso jurado compuesto por personalidades de este campo como Kenneth Frampton, Juhani Pallasmaa, Alberto Campo Baeza y Manuel Blanco Lage.

"Queríamos que no se recogiera un solo estilo arquitectónico, sino que abarcara todas las aproximaciones que hay en España, y que son muy ricas, dando continuidad a la generación de (Alejandro de la) Sota, (Javier) Carvajal o (Alberto) Campos Baeza", apuntó Aparicio.

El comisario subrayó que "esta sangre fresca asegura un futuro fantástico a la arquitectura española, no sólo a nivel de creatividad, sino de construcción, ya que lo que distingue a la arquitectura de este país es que, aparte de que la creatividad es muy fuerte, las obras no sólo son una ideación artística, sino que se construyen en la práctica".

Para lograrlo en tiempos de crisis, Aparicio indicó que "más que nunca las obras deben ser muy medidas", y puso como ejemplo las reunidas en la exposición, que conjugan "el binomio de esfuerzo económico y resultado obtenido".

"Hoy en día son especialmente valiosos los arquitectos que no despilfarran, los que van a resolver los problemas con belleza y con el menor coste posible", precisó el experto, quien añadió que "los grandes enemigos de la arquitectura no son los económicos, sino el querer ostentar o el lujo superficial".

"Una estrechez económica va a favor de la buena arquitectura, la sobriedad y la escasez son condiciones de la buena arquitectura, mientras que el momento de la opulencia jugó en su contra", aseveró Aparicio.

El comisario parafraseó al arquitecto Ludwig Mies van der Rohe (1886-1969), el mismo que acuñó la conocida frase "menos es más", diciendo que "lo que no soluciona el sentido común lo acaba solucionando la economía".

En el mismo sentido se expresó uno de los arquitectos escogidos en la exposición, el valenciano Alberto Peñín, autor del Auditorio de Gandía (Valencia), quien señaló a Efe que hace falta implantar unos "mecanismos y actitudes que garanticen un cierto sentido común en relación con la ciudad, el control de los costes constructivos, la apuesta por la contención y los programas sociales".

Peñín destacó que "hoy en día no es momento de ser creativo en la forma y la estética, sino en la actitud, a la hora de presentar soluciones o plantear nuevas preguntas", así como que "la contención en los presupuestos no debe ser un problema, sino un ingrediente más".

Alberto Peñín, uno de los exponentes de esta joven arquitectura, remarcó que esta exposición es una muestra de "los valores colectivos" que España puede ofrecer, y que constituye una prueba de que "existe un germen para los nuevos caminos que la arquitectura podría trazar".