El tenista Andy Roddick, de 30 años, ya había decidido y anunciado, desde el pasado jueves, su retirada al concluir el Abierto de Estados Unidos, pero luchó hasta el final por tratar de alargar el histórico momento con otro partido brillante ante el argentino Juan Martín del Potro, que no se lo permitió.

Del Potro, séptimo cabeza de serie, superó un set en contra para imponerse por 6-7 (1-7), 7-6 (7-4), 6-2 y 6-4 a Roddick, vigésimo favorito, que disputó el último partido como profesional para luego retirarse de la pista central Arthur Ashe Stadium, entre ovaciones y lágrimas.

El argentino de 24 años, único sobreviviente latinoamericano en el Abierto de Estados Unidos, fue de menos a más para ganar con justicia al el exnúmero uno del mundo, que como Del Potro (2009) también ganó el último torneo de Grand Slam, y lo hizo en el 2003.

El ídolo local luchó durante tres horas y 14 minutos, incluyendo lo que se jugó el martes antes que se suspendiese el partido por lluvia, y la historia hubiese sido distinta si hubiese conseguido la segunda manga, pero Del Potro ya estaba inspirado en su juego mucho más agresivo y comenzó la remontada par ir minando poco a poco la determinación de Roddick de querer seguir en el torneo.

El partido fue emotivo, intenso y, por momento, lleno de intercambios de golpes espectaculares, por eso al final ambos se abrazaron y Del Potro le deseó toda la suerte del mundo a Roddick de cara al futuro.

Entre lágrimas, el anfitrión recibió una extensa y emotiva ovación del público, justo en el Abierto de su país, torneo al que él dijo que iba desde pequeño a ver a los campeones y a alentar a sus compatriotas.

Con esa inspiración e identificación completa por el deporte del tenis, Roddick llegó a ser líder mundial, ganó un Grand Slam, el torneo que tanto quería y que le catapultó a la fama, y consiguió 32 títulos individuales para ganar más de 20 millones de dólares en premios.

Pero su imagen y proyección comercial de ídolo nacional le han permitido también recibir ingresos millonarios en concepto de publicidad.

Además, también logró otro de sus sueños: conseguir el título de campeón de la Copa Davis con el equipo de Estados Unidos en el 2007.

"Ha sido una carrera llena de satisfacciones, alegrías y sobre todo haber compartido momentos inolvidables con muchas personas y amigos que estarán para siempre en mi vida", declaró Roddick cuando anunció que al concluir el Abierto sería su adiós como profesional.

Roddick hasta el final fue fiel a su filosofía de "respetar" al máximo al deporte que amaba, y su decisión de irse no tuvo más argumento que ya no podía ganar a jugadores como Del Potro y, por lo tanto, no podía estar entre los mejores.

"Si no puedo estar entre los diez mejores del mundo, entonces, el respeto que siento por el deporte del tenis me dice que llegó la hora del adiós porque ya no tengo nada que aportar", subrayó Roddick.