Las plataformas que los demócratas y republicanos aprobaron en sus respectivas convenciones son un choque ideológico en asuntos como el aborto, la inmigración o los matrimonios gay, y reflejan también la creciente polarización en EE.UU., según expertos consultados por Efe.

Aunque estas plataformas no son "vinculantes" -el presidente de turno en EE.UU. puede marcar su propio rumbo y agenda de Gobierno hasta el siguiente encuentro cuatrienal-, sí representan las metas e ideales de sus bases.

"La plataforma refleja la lista de deseos de los activistas y delegados que han querido plasmar allí sus ideas. Las plataformas terminan incluyendo una gran cantidad de ideas... pero una cosa es lo que dice la plataforma y otra la postura del presidente", explicó Richard A. Grenell, un analista político de la empresa Capital Media Partners.

"El documento republicano esbozó los principios conservadores de la responsabilidad personal... no todos estarán siempre de acuerdo con ese ideario", agregó Grenell, hasta mayo pasado asesor de seguridad nacional de la campaña del candidato presidencial republicano, Mitt Romney.

La plataforma demócrata ratificada el martes en Charlotte (Carolina del Norte) defiende los derechos reproductivos de la mujer y su acceso al aborto; renueva la promesa de impulsar una reforma migratoria integral y apoya de forma inequívoca los matrimonios homosexuales, entre otros elementos.

En cambio, según el gobernador republicano de Virginia, Bob McDonnell, la plataforma republicana aprobada en Tampa (Florida) la semana pasada, refleja "el alma y corazón" de su partido.

Ese documento establece la oposición al aborto y a los matrimonios homosexuales y receta mano dura contra los inmigrantes indocumentados, aunque respalda ampliar las visas para extranjeros con altas destrezas laborales.

"Es una declaración de principios, y desde luego que, si gana en noviembre, Mitt Romney tendría amplio campo de maniobra para sentar sus propias prioridades", afirmó Ed Gillespie, un asesor de alto rango de Romney.

"Tenemos un gran respeto por la plataforma del Partido pero (el exgobernador de Massachusetts) Romney defiende el plan Romney-Ryan para fortalecer a la clase media, promover la independencia energética y fomentar la creación de empleos", precisó Gillespie.

Aún así, la plataforma del Partido Republicano dejó patente su giro hacia la derecha también en asuntos como la economía, los impuestos o la política exterior.

Ese giro, de hecho, le ha ganado las más altas calificaciones de la Unión Conservadora Estadounidense, la organización de base conservadora más grande y más antigua del país.

Hoy mismo, el candidato a la vicepresidencia por el Partido Republicano, Paul Ryan, criticó la ausencia de Dios en la plataforma demócrata, en contraste con las 12 veces que aparece en la de sus correligionarios.

Desde la década de 1960 hasta la de 1980, la plataforma demócrata hacía poca o nula referencia a Dios o a la fe. En la de 2004, mencionó la fe 18 veces y, en la de 2012, asegura que la fe "siempre ha sido una parte central" de la vida nacional.

La plataforma demócrata de 2012 ha evolucionado, en comparación con la aprobada en 1992, respecto a asuntos como la responsabilidad social del Gobierno, el derecho constitucional a la tenencia de armas o el futuro rumbo de la política energética.

En esta ocasión, la plataforma demócrata ha adquirido un mayor corte populista, presentándose como la defensora de la clase media frente al presunto interés de los republicanos de favorecer, sobre todo, a los ricos.

En tono y contenido, ambas plataformas reflejan la creciente polarización en EE.UU., pese a que en cada elección presidencial los candidatos incluyen en su lista de promesas el cambiar la cultura política de enfrentamiento en Washington.

Esa polarización, protagonizada tanto por grupos de presión como por las élites políticas en Washington -y evidenciada en las redes sociales-, ha alcanzado unos niveles de luchas sectarias jamás vistos en los últimos 25 años, según el independiente Centro de Investigación Pew.

Para Bill Galston, de la Institución Brookings, la mayor fisura ideológica tiene que ver con el papel que se reserva al Gobierno para curar los males de la sociedad, y tanto Romney como Obama ofrecen visiones radicalmente opuestas.

La búsqueda de consenso será, de nueva cuenta, otra asignatura pendiente para quien gane en noviembre.