Israel retiene por múltiples medios del 60 al 70 por ciento las rentas que deberían llegar a las autoridades palestinas, principalmente por concepto de aranceles a las importaciones, señaló hoy la ONU.

Según un informe presentado hoy en Ginebra por el Organismo de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), los impuestos a las importaciones destinadas a los territorios palestinos ocupados por Israel se quedan en gran parte en manos de este último, que incumple así su obligación de transferir ese dinero.

El economista de la UNCTAD, Mutarsijn Elagraa, explicó que el crecimiento del 9,9 por ciento en Gaza y del 5,2 por ciento en Cisjordania registrado en 2011 es en realidad el resultado de la reconstrucción de los daños sufridos tras la última gran operación militar israelí en 2008 y 2009.

La actividad económica se benefició también del comercio a través de los túneles que conectan Gaza y Egipto y que canalizan bienes de contrabando que Israel impide importar libremente a los palestinos.

Esos conductos han permitido que los alimentos que entran a Gaza sean del 10 al 15 por ciento más baratos que los importados desde Israel.

El coordinador de la UNCTAD para la Asistencia al Pueblo Palestino, Mahmoud Elkhatif, señaló por su parte que el Producto Interior Bruto (PIB) en Gaza es un 10 por ciento inferior al de 2005.

Asimismo, indicó que la productividad y los salarios reales siguen cayendo; que el desempleo afecta al 28 por ciento de la población y que dos de cada tres habitantes de Gaza (territorio que técnicamente no está bajo ocupación israelí, aunque sí sometido a un bloqueo fronterizo) sufre de inseguridad alimentaria.

Sobre Jerusalén Este, el experto indicó que la pobreza es todavía mayor que en Gaza y afecta al 78 por ciento de la población y que el llamado "Muro de Separación" levantado por Israel profundiza el aislamiento de la ciudad del resto de la economía palestina.

El informe también pone de relieve el problema creado en torno a la distribución del agua, con la mitad del consumo en los territorios palestinos que se importa de Israel, mientras que el 83 por ciento del agua que producen los acuífero palestinos es consumida por los israelíes.

Elkhatif explicó que esa paradójica situación ocurre porque a los palestinos "no se les permite desarrollar ningún proyecto hídrico y ni siquiera cavar un pozo, lo que les obliga a importar de Israel hasta el 50 por ciento de lo que consumen".

Por su parte, el agua procedente de fuentes palestinas se utiliza en los asentamientos judíos y otra parte es conducida hasta Israel.

Mientras tanto, la UNCTAD ilustró el drama de la agricultura palestina en los 800.000 olivos productivos que han sido destruidos por Israel desde 1967 (cuando tras la Guerra de los seis días ocupó Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este), de los que 7.500 fueron arrancados sólo en lo que va de este año.