El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó hoy de nuevo la parálisis en que está sumido el Consejo de Seguridad ante la crisis en Siria y denunció que su inacción causa "estragos" entre el pueblo sirio y debilita la credibilidad del organismo internacional.

"La parálisis del Consejo causa estragos entre el pueblo sirio y también daña su propia credibilidad", aseguró Ban durante su participación en un debate organizado por la Asamblea General sobre la necesidad de proteger a los civiles atrapados en conflictos armados.

El máximo responsable de la ONU tuvo duras palabras contra la inacción que afecta al Consejo después de los tres vetos ejercidos por Rusia y China para evitar resoluciones que aumentaban la presión sobre el régimen de Bachar al Asad y volvió a invitar a los quince a "no mirar para otro lado" mientras continúa la violencia.

"No podemos mirar a otro lado mientras se intensifica la espiral de violencia sectaria hasta estar fuera de control, aumenta la emergencia humanitaria y la crisis sale de las fronteras (sirias)", subrayó el secretario general, quien destacó que "la inacción no puede ser una opción para la comunidad de naciones".

El diplomático surcoreano fue más allá y dijo que, ante la falta de acción sobre el conflicto sirio, no quiere que sus sucesores tengan que "pedir disculpas durante años por lo que no hemos hecho hoy en Siria", tal y como se ve obligado a hacer él con el fracaso de la ONU para evitar la masacre de Srebrenica ocurrida en Bosnia en 1995.

El enésimo lamento de Ban ante la falta de acuerdo entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad -China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia- sobre cómo actuar ante lo que ocurre en Siria se produjo en una nueva jornada violenta en el país, donde el conflicto ha segado la vida ya de más de 15.000 personas.

El presidente de turno del Consejo de Seguridad, el embajador alemán Peter Wittig, reconoció este mismo miércoles que el máximo órgano internacional de seguridad continúa "dividido ante asuntos claves" del conflicto sirio, algo que "deploran todos los miembros".

"La situación (en Siria) no podría ser más preocupante y trágica, pero el Consejo está dividido ante muchos aspectos. Sus miembros no están contentos con una falta de unidad que va en detrimento de este órgano y Naciones Unidas", explicó Wiitig en una conferencia de prensa tras presentar la agenda de trabajo del Consejo para septiembre.

El diplomático germano señaló, sin embargo, que el Consejo respalda unánimemente al nuevo representante especial de la ONU y la Liga Arabe para Siria, el argelino Lajdar Brahimi, y tiene "muchas esperanzas" de que su labor triunfe.

Wittig explicó que Brahimi está siendo cauto en su acercamiento al conflicto y se encuentra "en una fase exploratoria" del encargo que ha recibido, ya que "no quiere provocar expectativas que no pueda cumplir".

"Quiere tiempo para encontrar una entrada y poder llevar a cabo su misión, y creo que debemos darle ese tiempo", explicó el embajador alemán.

Brahimi compareció el martes ante la Asamblea General y pidió a la comunidad internacional que preste su respaldo "urgente e indispensable" a la "difícil misión" que acaba de iniciar como mediador internacional, y anunció que visitará Damasco en los próximos días.

Wittig señaló que los miembros del Consejo quieren reunirse con Brahimi a su regreso de Siria, aunque su agenda de trabajo no tiene ninguna jornada dedicada en concreto a Siria, aunque estará el debate mensual dedicado a Oriente Medio y un encuentro de alto nivel también sobre la región que se ha convocado para el próximo 26 de septiembre, coincidiendo con los debates en la Asamblea General.