La Policía norirlandesa (PSNI) ha hecho un llamamiento a la calma para frenar la violencia que durante las dos últimas noches ha caracterizado los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y jóvenes católicos y protestantes en Belfast, durante los que resultaron heridos más de 60 agentes.

El "número dos" de la PSNI, William Kerr, advirtió hoy de que alguien podría resultar "muerto" si los políticos locales y líderes comunitarios no se comprometen a solucionar el controvertido asunto de los desfiles nacionalistas y unionistas.

En total, 62 policías han resultado heridos desde que el pasado domingo unos 350 protestantes trataron de impedir el paso de una banda de música republicana por la zona de Carlisle Circus, en el norte de la capital norirlandesa.

Durante dos noches, la PSNI, empotrada entre ambos bandos, se ha visto obligada a utilizar medios antidisturbios, como cañones de agua o balas de goma "no letales", para repeler ataques perpetrados con bombas incendiarias, cohetes, piedras o botellas.

"Necesitamos una solución urgente para esta cuestión o existe un riesgo muy real de que alguien resulte muerto durante los próximos días y semanas", dijo hoy Kerr.

El temor del dirigente policial se centra sobre una gran marcha protestante orangista que transcurrirá el próximo 29 de septiembre entre el ayuntamiento de Belfast y el Parlamento de Stormont, sede de la asamblea autónoma norirlandesa.

El desfile conmemorará el centenario de la firma en 1912 de una declaración contraria a la concesión de un régimen de autonomía para toda la isla de Irlanda, por aquel entonces bajo el control del Reino Unido.

A la marcha se espera que asistirán unos 20.000 miembros de la Orden de Orange, un centenar de bandas de música y miles de espectadores.

"Estamos profundamente preocupados por la situación antes del 29 de septiembre. No pueden mantenerse los niveles de violencia que hemos visto durante las dos últimas noches y no podemos no preocuparnos por la posibilidad de que alguien resulte muerto", agregó Kerr.

El citado desfile protestante pondrá fin a la temporada de marchas veraniegas con las que la comunidad unionista celebra la victoria del rey protestante Guillermo III de Orange sobre el católico Jaime II en la batalla del Boyne en 1690, desfiles que, a menudo, atraviesan zonas nacionalistas.

En los últimos años, la mayoría de los desfiles han transcurrido pacíficamente, incluso cuando han pasado por barrios católicos y cuando los nacionalistas han marchado, a su vez, por zonas protestantes.

Ahora, las rutas que siguen los desfiles son pactadas por representantes de ambas comunidades con la Comisión de Desfiles, lo que propicia que las marchas sean vistas como una concesión y no como una imposición.