La Compañía Sol Picó, dirigida por la coreógrafa española del mismo nombre, inauguró en el Teatro Nacional de Pekín el V Festival Fringe de las artes escénicas, con una arriesgada obra, "El lago de las moscas", que une música, humor y preguntas existenciales buscando la participación del público.

La obra se presenta al público hoy y mañana, miércoles, en el principal teatro de Pekín, junto a la Plaza de Tiananmen, aunque el lunes ya se exhibió en un pase especial.

Aunque el festival se dedica ya de por sí al teatro y la danza más vanguardistas, la propuesta de Picó será probablemente una de las más arriesgadas del festival, que hasta el 30 de septiembre intenta acercar al público chino algunas de las compañías independientes más innovadoras de los cinco continentes.

En esta coreografía, estrenada en 2009, Picó, acompañada en el escenario por Carlos Fernández Fuentes y un cuarteto musical, representa a una bailarina reconvertida a cantante que cambia a cada minuto de estilos y registros, pasando por el rock, el blues, el pop ochentero, el tango o el flamenco.

Con movimientos en ocasiones espasmódicos, a veces humorísticos, otras expresionistas, y sin olvidar el recurso de la palabra y las preguntas directas al público, Picó y Fernández Fuentes reflexionan a un ritmo veloz sobre la vejez, las experiencias vitales, la belleza perdida y la memoria.

Los subtítulos que acompañaron a la obra, no del todo bien dispuestos en el escenario, dificultaron un poco la participación del público no hispanohablante en la representación.

En todo caso, Picó logró en Pekín arrancar aplausos, algunas risas, y, sobre todo, un "grand finale" en el que, inmóvil ante el público, dejaba que algunos de los espectadores escribieran sobre su ropa cualquier mensaje que ellos quisieran.

"Estoy contenta y orgullosa de inaugurar el festival, así como de llevar la danza y cultura española a China", destacó la coreógrafa española a los periodistas chinos que asistieron a la apertura del festival.

"El Lago de las Moscas" llega a Pekín con la colaboración de la Embajada de España y el Instituto Cervantes, que ha participado en el festival más rompedor de la capital china desde su primera edición en 2008.