Julián Castro es un político prometedor entre los demócratas con una presencia favorable en los medios, una reelección contundente como alcalde de San Antonio el año pasado y conjeturas de que podría ser gobernador de Texas e incluso el primer presidente hispano de Estados Unidos.

Castro, de 37 años y de ascendencia mexicana, tiene ahora una gran oportunidad el martes cuando sea el primer latino en pronunciar el discurso de apertura en una Convención Nacional Demócrata.

Los indicios que Castro ha dejado entrever sobre su discurso sugieren un documento basado en la defensa de la gestión del presidente Barack Obama y en la narración de cómo él y su hermano mellizo Joaquín fueron criados por una madre soltera. Joaquín — un legislador estatal de Texas que representa a San Antonio y parece en camino de llegar al Congreso federal en noviembre — hará la presentación de su hermano en la inauguración de la convención el martes en la noche.

Algunos dirían que el alcalde ha tenido un ascenso rápido y llamativo. Pero su madre, cuyo activismo político en favor de los hispanos cuando sus hijos eran jóvenes le acarreó correo doloso y, dice, la atención del Departamento de Justicia, sabe que el ascenso de sus hijos es evidencia el creciente poder político de los latinos en Estados Unidos.

"Nos decían extremistas, pero nuestra forma de actuar era a través de fines políticos", dijo Rosie Castro sobre su lucha por los derechos de los mexicano-estadounidenses en la década de 1970. "No con las armas, no derrocando al gobierno, sino a través del proceso político".

La manera en que los mellizos terminaron en un puesto de elección popular se lo deben a su madre. Ahora de 65 años, Rosie Castro es la protagonista de la historia familiar que el alcalde espera relatar ante una audiencia nacional. Activista por los derechos civiles y madre soltera desde que los mellizos tenían 8 años, Rosie Castro los llevaba a mítines y con frecuencia les hablaba de política.

Julián Castro dice que está consciente de que la generación de su madre tuvo problemas diferentes a los que tienen los hispanos con los que él intenta vincularse ahora, y reconoce que su labor por los derechos civiles estableció los cimientos de su éxito político.

"Eso era muy justificado en aquel tiempo", indicó el alcalde Castro. "Había una enorme tasa de deserción escolar. Había letreros que decían: 'No se permiten mexicanos ni perros'. Fue un movimiento nacido de las aspiraciones y de la frustración. Era muy comprensible. Y al final de cuentas, creo, contribuyó al avance de este país".

Rosie Castro intentó, sin éxito, ingresar al concejo de San Antonio cuando tenía 23 años, pero muy pronto encontró su vocación como organizadora política en la comunidad mexicano-estadounidense en Texas en la década de 1970, aunque sin alcanzar las posiciones de sus hijos.

La mujer dijo que, en cierta manera, su activismo le impidió llegar a la alcaldía que tiene su hijo, pues fue considerada como una extremista.

Ahora, Julián Castro encabeza las gestiones de su partido por atraer a los electores hispanos, justo como su madre se esforzó con el fin de que se registraran para votar hace casi 40 años. Para Rosie Castro no parece que hayan llegado muy pronto los progresos logrados en sólo una generación.

En la víspera de su discurso inaugural, el alcalde Castro le expresó a los periodistas en Charlotte la esperanza de que el relato de su vida inspire a los hispanos jóvenes.

"Como muestra la historia de mi familia, los latinos han sido una bendición para Estados Unidos durante muchas generaciones", puntualizó Julián Castro. "El futuro de Estados Unidos depende en parte del éxito de la comunidad latina, y esta oportunidad es sólo una señal más de eso".

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El periodista de The Associated Press Luis Alonso Lugo en Charlotte contribuyó en la información.

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Paul J. Weber está en Twitter como: www.twitter.com/pauljweber