Colombia y la guerrilla de las FARC comenzarán en octubre en Noruega su cuarto intento por poner fin al conflicto armado de casi 50 años, revelaron las partes el martes.

Tras una alocución del presidente Juan Manuel Santos en la casa de gobierno, rodeado por todo su gabinete y el alto mando de la fuerza pública, el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, conocido como "Timoleón Jiménez" o "Timochenko", ofreció una declaración de 20 minutos a través de un video que divulgaron miembros de la guerrilla en La Habana.

Las dos partes, según dijeron Santos y Timochenko, comenzarán a negociar en Oslo en la primera quincena de octubre y luego retornarán a La Habana.

De acuerdo con el presidente colombiano la agenda pactada de negociaciones contiene cinco puntos: 1) el desarrollo rural con equidad; 2) las garantías para el ejercicio de la oposición política sin temor a la violencia; 3) el abandono de las armas y la integración de las FARC a la vida civil; 4) el cese del narcotráfico como actividad principal de financiación y 5) la reparación de las víctimas y el reintegro de las tierras a los campesinos.

Aún se desconocen quiénes serán los negociadores de las dos partes, pero la Fiscalía General colombiana dijo en un comunicado que en cuanto se conozcan los nombres de los rebeldes negociadores se procedará de inmediato a suspender las ordenes de capturas que tengan vigentes.

"Este acuerdo no es ya la paz, ni se trata de un acuerdo final... es una hoja de ruta" para llegar a un acuerdo definitivo, dijo Santos.

A diferencia de pasados procesos de negociación, Santos dijo que no creará zonas de despeje ni retirará a la fuerza pública de ningún lugar del país.

"Si no hay avances, sencillamente no seguimos" en las negociaciones, sostuvo Santos. Se abstuvo de mencionar cuáles serán los mecanismos de verificación y cuáles serían considerados bloqueos de las negociaciones para provocar un eventual retiro de la mesa.

Los contactos entre la guerrilla y el gobierno comenzaron un año y medio atrás y Santos dijo que durante los últimos seis meses hubo discusiones en La Habana para suscribir el acuerdo marco que contiene los cinco puntos.

Santos no mencionó al Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda fuerza insurgente del país con unos 3.000 miembros, como parte de las negociaciones.

Colombia ha intentado al menos tres negociaciones con las FARC: en 1984 en territorio colombiano, de 1991 a 1992 en diálogos en Venezuela y México, y de nuevo de 1998 al 2002 en territorio colombniano. Las tres fracasaron.

A pesar de ello, este cuarto intento fue saludado por países de la región y la Casa Blanca.

El presidente Barack Obama señaló que "el gobierno de Santos ha demostrado un compromiso inquebrantable para buscar una paz duradera y garantizar una mejor vida para todos los colombianos a través de sus políticas de seguridad y de inclusión social".

El acuerdo, agregó Obama en una declaración divulgada en Washington por la secretaría de prensa, deja abierto el escenario para unas conversaciones encaminadas a mantener la promesa de poner fin al conflicto de 50 años con las FARC, y así permitir que todos los colombianos vivan con más paz, seguridad y prosperidad.

El gobierno cubano, tras semanas de hermetismo, dijo que "continuará prestando su ayuda solidaria y sus buenos oficios a favor de este esfuerzo, en la medida en que el Gobierno de Colombia y las FARC-EP así lo soliciten", según una declaración de la cancillería.

Brasil y la OEA también expresaron su satisfacción por el acercamiento de las partes y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo en su cuenta de Twitter que "Acompañemos a la hermana Colombia en sus esfuerzos por lograr la Paz!".

No todos, sin embargo, parecen satisfechos con la negociación.

El ex mandatario Alvaro Uribe (2o02-2010), predecesor de Santos y un enemigo de las guerrillas, dijo al canal RCN Televisión que era grave que "el diálogo con las FARC se dé con una seguridad debilitada".

"Mire lo que está pasando...un terrorismo recrudecido. Muy grave que no le exijan a las FARC como condición para el diálogo el cese de actividades criminales. Es una bofetada a la democracia", dijo el ex mandatario.

Poco después de que Santos hablara, miembros de la FARC, con unos 9.000 integrantes, difundieron en La Habana un video en el que Timochenko confirmó el alcance de las conversaciones.

"Nuestros delegados suscribieron el día 27 de agosto del presente año el denominado acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera", dijo el jefe rebelde.

Tanto Santos como Timochenko agradecieron las gestiones de Cuba y Noruega, que actuarán como anfitriones y garantes de los diálogos, mientras Chile y Venezuela serán acompañantes. Ninguno dio mayores precisiones de cada rol de los cuatro países.

Aunque el anuncio fue recibido con beneplácito por la mayoría de los analistas, algunos advirtieron las dificultades de negociar en medio de las hostilidades.

Carlos Lozano, director del semanario Voz del Partido Comunista colombiano y activista y la ex senadora Piedad Córdoba, a quien las FARC han entregado más de 20 rehenes desde 2008, han destacado que en el pasado acciones atribuidas a la guerrilla o a la fuerza pública desembocaron en la ruptura de los diálogos, dentro y fuera de Colombia y por eso favorecen que las partes negocian un cese de hostilidades.

El ex rebelde del ya pacificado Movimiento 19 de Abril (M-19) y ex constituyente, Antonio Navarro, destacó en diálogo telefónico con la AP las marcadas diferencias de la sociedad, la guerrilla y el gobierno actuales con el primer acercamiento entre los bandos en los años 80.

Desde entonces y hasta mediados de los 90 las FARC experimentaron un progresivo crecimiento que los llevó a tener más de 15.000 miembros y se relacionaron con el narcotráfico, que se convirtió en una poderosa herramienta de financiamiento.

Pero a partir de 2002 y con la asistencia en fondos, tecnología y entrenamiento de Estados Unidos, la fuerza pública comenzó a golpear a la insurgencia.

Al menos tres jefes de la guerrilla han muerto desde 2008 en operaciones militares.

Víctor Ricardo, jefe negociador del gobierno en un intento de diálogo en contactos iniciados a partir de 1998, dijo a la AP que "en todos los diálogos (en el pasado) siempre el punto final es la dejación de las armas". Pero "el problema no es que dejen las armas, el problema es cómo las dejan en el fin del conflicto" porque siempre ha habido o distintas exigencias o terribles experiencias como cuando en los 80 desmovilizados fueron asesinados al intentar hacer política en un partido Unión Patriótica y que fue exterminado.

Cuba prestó en otras ocasiones su territorio para encuentros entre partes en conflicto como ocurrió con varias rondas de negociaciones con el ELN realizadas en la pasada década. El gobierno de la isla, sin embargo, rechaza hacer comentarios bajo el argumento de no perjudicar las negociaciones.

"Ha vuelto a abrirse la puerta de la esperanza", dijo el líder de la organización rebelde, quien reconoció que las FARC llegaron al acuerdo con el gobierno de Santos asediados desde diversos frentes.

"Los alzados llegamos a este nuevo intento de conciliación asediados no sólo por el mismo embate militar desatado una década atrás, sino compelidos abiertamente mediante su acrecentamiento a recoger nuestras aspiraciones políticas y sociales a cambio de una miserable rendición y entrega", dijo Timochenko.

El jefe rebelde recordó las fallidas conversaciones con el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) pero indicó que "guardamos la sincera aspiración de que el régimen no intenta repetir la misma trama del pasado".

Según la versión de Timochenko, esos diálogos fueron una trampa para la guerrilla porque, según él, le permitieron al gobierno ganar tiempo para armarse y atacarlos.

Santos indicó que mientras se desarrollen los diálogos "el gobierno no hará concesiones de ningún tipo en el terreno militar".

"Las operaciones militares... continuarán con la misma o con mayor intensidad", añadió el mandatario

El jefe rebelde llamó al pueblo colombiano a involucrarse en el proceso de paz.

"Para nosotros es perfectamente claro que la llave de la paz no reposa en el bolsillo del presidente de la República. Tampoco en el del comandante de las FARC-EP. El verdadero y único depositario de tal llave es el pueblo de este país", dijo el comandante guerrillero.

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Las corresponsales de Associated Press Andrea Rodríguez, en La Habana, y Vivian Sequera, César García y Libardo Cardona desde Bogotá trabajaron en esta información.