Si hay un factor que Andy Roddick buscará explotar el máximo cuando el martes se cite con Juan Martín del Potro en los octavos de final del Abierto de Estados Unidos, ese será arroparse en el respaldo de la afición.

Tras adelantar la semana pasada que se retira del tenis profesional al finalizar este US Open, Roddick se ha convertido en el niño mimado de Flushing Meadows, alentado por sus compatriotas estadounidenses para completar una última gesta.

"Me siento a gusto. Sería un idiota si no saco provecho de la gente que tengo a mi favor ahora", afirmó Roddick. "Es una gran ventaja. Cada partido evoca un recuerdo".

El partido ofrece el condimento de enfrentar a dos ex campeones del torneo, Roddick en 2003 y el argentino Del Potro en 2009.

Para Del Potro, será su regreso al estadio Arthur Ashe tras vencer a Roger Federer en aquella final de 2009. No pudo defender el título al año siguiente por una delicada operación de la muñeca derecha y luego cayó en tercera ronda en 2011. Hasta ahora, siempre le había tocado jugar en las canchas secundarias en esta edición.

"Será hermoso", dijo Del Potro sobre jugar en la cancha más grande de todos los Grand Slams. "Tengo mis mejores recuerdos acá".

El séptimo preclasificado puede convertirse en el responsable de pasar a retiro a Roddick y enfrentar a un adversario en esas circunstancias no le resulta extraño.

En el torneo de la Serie Masters de París en 2009, Del Potro fue el encargado de vencer a Marat Safin, el ruso que llegó a ganar los títulos del US Open 2000 y el Abierto de Australia 2005.

"Ese partido fue muy especial. Safin era uno de mis ídolos", evocó Del Potro. "Tener la oportunidad de jugar contra él en su último torneo fue emocionante y no fue fácil. Pero hasta que no se termina el partido no se piensan esas cosas".

Del Potro no se arredra ante la expectativa que la mayoría del estadio se entregará totalmente a favor de Roddick.

"Me voy a preparar como siempre. Sé que será un día especial para él, pero hare mí trabajo", dijo Del Potro.

"Habrá un gran ambiente. La gente adora a Andy y a mí me respetan. Creo que veremos un gran espéctaculo tanto para los jugadores como para los aficionados", añadió. "También vendrán argentinos a apoyarme, no creo que todo el mundo estará a su favor. Me gustan esta clase de partidos".

Será la quinta ocasión que ambos se midan en el circuito. El historial favorece 3-1 a Del Potro, aunque Roddick consiguió su solitaria victoria este año en Memphis. Todos los partidos en superficies rápidas, como el cemento de azul en Nueva York.,

"Los partidos con Roddick siempre son difíciles", afirmó Del Potro. "Tal vez tenemos un condimento especial porque ser último torneo, pero ni él ni yo vamos a estar pensando en eso al jugar".

Roddick, por su parte, trata de mantener al margen el pensar que cada vez que sale a la cancha puede ser la última.

"No me pongo a preparar nada. Más o menos estoy improvisando", señaló.

Pero al mismo tiempo advirtió que no puede permitir que Del Potro despliegue su juego: "Deberé sacar bien, apurarlo un poco. Cuando entra en ritmo y tiene tiempo, le pega con todo a la pelota".