Parlamentarios oficialistas y de oposición llegaron en la noche del lunes a un acuerdo respecto del proyecto de reforma tributaria presentado por el Ejecutivo a fines del pasado abril que servirá para mejorar la educación pública chilena y mañana será votado por el Congreso.

El pasado 26 de abril, el presidente Sebastián Piñera entregó los detalles de una reforma tributaria que brindaría al país recursos cercanos a los 1.000 millones de dólares al año destinados a concretar los perfeccionamientos en educación preescolar, escolar y superior.

Sin embargo, la oposición consideró insuficientes los recursos que se obtendrían de la reforma, separadamente de los 1.000 millones de dólares incluidos ya en el Presupuesto 2012 para Educación, y aparte de rechazarla despectivamente comenzó a llamarla "ajuste".

Pero esta noche, tras reuniones separadas de los congresistas de la oposición y del oficialismo se llegó por fin a un acuerdo que consistió en un aumento del impuesto al tabaco y el impulso de la factura electrónica que significará para el país casi 500 millones de dólares más de recaudación.

Asimismo, se modificó la rebaja tributaria para las personas concentrándola en los sectores que perciben remuneraciones de entre 535.000 pesos (unos 1.114 dólares) y 2.300.000 pesos (unos 4.791 dólares).

Esta nueva propuesta, presentada por el ministro chileno de Hacienda, Felipe Larraín, incorpora una rebaja de impuestos mayor a las personas de bajos ingresos, y acota aún más la rebaja a los tramos de fuertes recursos.

El jefe de la finanzas públicas chilena ya había advertido horas antes que si esta noche no se llegaba a un acuerdo "el proyecto moría".

Según Larraín, si se rechazaba el proyecto "se pierden 1.000 millones de dólares de recaudación anual para educación, se pierde el fondo (permanente) de educación de 4.000 millones de dólares, se pierde el proyecto de registro de capitales, se pierde la rebaja del impuesto de timbres y estampillas para 300.000 deudores chilenos".

El presidente del Senado, el socialista Camilo Escalona, adelantó esta noche en rueda de prensa que "hemos concurrido a un esfuerzo", y reconoció que su sector terminó aceptando las propuestas del Gobierno, pese a que no cumple en un 100 por ciento las expectativas de su colectivo.

En la oportunidad anunció que los senadores de oposición aprobarán la reforma tributaria, para lo cual primero debe ser visada esta misma noche por la comisión mixta (senadores de oposición y del oficialismo) para que el martes hagan lo propio ambas cámaras.

El Gobierno se vio obligado a presentar esta reforma tributaria, tras más de un año de movilizaciones de estudiantes espoleados por la desigualdad y ahogados por las deudas de un sistema educativo que fue diseñado en plena dictadura militar y que en democracia sigue utilizándose.

El presidente del Partido por la Democracia (PPD), Jaime Quintana, señaló tras el acuerdo que "es la primera ocasión en que el Gobierno se abre a modificar la tabla. Que se reduzcan los beneficios a los tramos altos, los que ganan mucho en este país, es un punto positivo", aseveró.

"Es un proyecto que sigue siendo regresivo que no permite equidad, no permite reducir la brecha -entre ricos y pobres- pero entendemos que esta no es la gran reforma tributaria. La gran reforma tributaria tendrá que darse en algún tiempo por parte del Gobierno, vamos a buscar la unidad más amplia", concluyó.