La primera semana del Abierto de Estados Unidos llegó a su final y el tenis local masculino tuvo la gran alegría de ver como el veterano e ídolo de los neoyorquinos Andy Roddick logró pasar a los octavos de final después de haber anunciado el pasado jueves que se retirará nada más concluir el último torneo del Grand Slam.

Roddick se impuso por 7-5, 7-6 (7-1), 4-6 y 6-4 al italiano Fabio Fognini y llegó por novena vez a los octavos de final en las 13 participaciones que ha tenido en el Abierto y su próximo rival será el argentino Juan Martín del Potro.

Mientras que Roddick, de 30 años, vigésimo cabeza de serie y número 22 del mundo, daba al tenis estadounidense la gran alegría al comienzo de la séptima jornada del Abierto, Isner John no podía con el alemán Philipp Kohlschreiber y la derraba a las 2:25 de la madrugada del lunes, con derrota, después de tres horas y 20 minutos de acción.

El triunfo de Roddick le hizo merecedor a que pudiese alargar su carrera a la que ya le tiene puesta fecha de terminación y que será cuando quede eliminado en presente Abierto de Estados Unidos, último torneo del Grand Slam del año.

Ese momento podría llegar cuando se enfrente a Del Potro, séptimo cabeza de serie, que en el duelo con Roddick parte como gran favorito al triunfo y estar en los cuartos de final, algo que no le preocupa al veterano jugador estadounidense.

"Lo único que tiene ahora importancia para mi es que sigo en la competición superé un partido difícil ante Fognini, que cada vez juega mejor y me sentí muy bien en el campo", declaró Roddick al concluir el partido. "Fue un partido muy físico y aguante perfectamente, algo que me da mucho ánimo de cara al futuro".

El campeón del Abierto de Estados Unidos del 2003 reconoció que desde que el jueves anunció su retirada, cada partido está teniendo un extra "emocional" que los hace todavía más interesantes e importantes para él y los aficionados.

"Normalmente no tengo problemas para manejar las cosas que a uno se le pasan por la cabeza al momento de un partido. Sé que soy capaz de articularlos. Pero todo este proceso...estoy tratando de no pensarlo demasiado. Simplemente lo estoy disfrutando", confesó Roddick.

El jugador estadounidense no tuvo problemas a la hora de analizar lo que le puede esperar ante Del Potro, que le ha ganado tres de cuatro duelos anteriores dentro del circuito profesional, y todos disputados en pistas duras.

"Hemos tenido partidos muy igualados. Estaba 0-3 (en el historial), le gané la última vez que jugamos. Incluso, creo que en dos de las derrotas anteriores tuve puntos de partido. Recuerdo que jugamos dos semanas seguidas en 2009. Es un duro cruce para cualquiera, pero saldré con la mentalidad ganadora".

Los enfrentamientos a los que Roddick se refirió fueron en los torneos de Washington y Montreal 2009; triunfos del jugador argentino con marcadores finales de 3-6, 7-5, 7-6 (8-6) y 4-6, 6-2, 7-5, respectivamente.

El anterior festejo de Del Potro se dio en el torneo de Los Ángeles, en el 2008 cuando ganó por 6-1 y 7-6 (7-2).

Mientras que el único triunfo de Roddick lo consiguió el año pasado cuando se enfrentaron en el torneo de Memphis y ganó por 6-3 y 6-4.

Roddick, que conoce muy bien el juego de Del Potro, negó que ambos hiciesen el mismo estilo de tenis y que inclusive fuesen parecidos.

"No creo que seamos tan parecidos. Probablemente yo tenga un mejor saque, me supera con su resto y por lo tanto va a ser un partido perfecto para que puedan disfrutar los aficionados", destacó Roddick. "Voy a tener que sacar muy bien, tratar de que no tenga espacios ni tiempo para preparar su golpe porque de lo contrario te hace mucho daño".

El mismo daño que el alemán Kohlschreiber le hizo a Isner al que ganó por 6-4, 3-6, 4-6, 6-3 y 6-4 ante los pocos aficionados que quedaban ya en las gradas del Arthur Ashe Stadium, donde concluyó la jornada a las 3:00 de la madrugada.

La duración del partido y el aplazamiento de una hora por lluvia del encuentro de la rusa Maria Sharapvoa y su compatriota Nadio Petrova, que se fue a tres mangas, generó el retraso, que para los aficionados neoyorquinos hubiese merecido la pena de haber visto al final el triunfo de su jugador favorito, algo que no sucedió.

Isner, noveno cabeza de serie, después de haber perdido la primera manda, ganó con autoridad la segunda y la tercera, y cuando se esperaba que tenía toda la ventaja a su favor en la cuarta no supo aprovechar las dos oportunidades que dispuso de romperle el saque a Kohlschreiber y ahí comenzaron sus problemas.

El jugador alemán, decimonoveno cabeza de serie, ganó el cuarto set con facilidad y en el quinto la historia se volvió a repetir, pero esta vez para dejar a Kohlschreiber, de 28 años, con su mejor triunfo en el Abierto de Estados Unidos, donde nunca había pasado de la tercera ronda en las nueve participaciones anteriores.

Mientras que Isner, cuarto finalista en el 2011 y la gran esperanza en la presente edición del 2012, quedó eliminado y se convirtió en la gran decepción.